Diario La Prensa de Nicaragua publicó ayer su portada prácticamente en blanco. En la misma solo se leía la pregunta: ¿se ha imaginado vivir sin información?
La decisión se ha tomado tras 20 semanas de que las autoridades “mantienen secuestrada materia prima propiedad de esta empresa, que llegó a Nicaragua en septiembre de 2018”, que es vital para la impresión de los medios de comunicación La Prensa y Hoy que circulan en ese país centroamericano.
Lo que sucede en Nicaragua es una abierta violación al derecho a la información, un derecho fundamental consagrado en la Declaración Universal de los Derechos Humanos que establece en su artículos 18 que “toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión”; y en el 19: “Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de fronteras, por cualquier medio de expresión.”
Pero en Nicaragua eso no está sucediendo.
Diario La Prensa reseña que desde que el régimen endureció su represión por las protestas ciudadanas el 18 de abril del año pasado, las libertades de expresión e información han estado entre sus víctimas; y ha dado cuenta de la persecución y encarcelamiento de periodistas; del cierre de medios de comunicación no afines a los intereses de los Ortega Murillo.
La Sociedad Interamericana de Prensa (SIP), por su parte, ha condenado “la censura administrativa impuesta” a los medios de comunicación y alertado de que el gobierno de Ortega está utilizando el mismo método que implementó Nicolás Maduro en Venezuela para coartar la labor periodística de los medios de comunicación escritos.
Ortega hace oídos sordos a estas demandas, mientras los medios mantienen su lucha en defensa de los derechos inalienables para el ser humano y para el fortalecimiento de un sistema en el que todos los nicaragüenses puedan vivir y trabajar en paz.