Además del sanitario, el tema educativo es de vital importancia en estos momentos de crisis. Es necesario que las autoridades del ramo trabajen desde ya en un plan seguro de retorno de los estudiantes a sus centros educativos, y sobre la base de que ese regreso no será bajo las condiciones que existían cuando la pandemia del Covid-19 llegó a nosotros para cambiar de raíz nuestra forma de vida.
Es alentador darse cuenta de que, a lo largo de la cuarentena, los docentes están haciendo esfuerzos por continuar con los programas de enseñanza-aprendizaje haciendo uso de las herramientas disponibles, incluidas las tecnológicas, y que, incluso, los dirigentes gremiales han elaborado y presentado un plan de retorno; que no están de brazos cruzados. También motiva conocer que en el interior del país un maestro está visitando a sus alumnos casa por casa para asegurar la continuidad del proceso de enseñanza, un ejemplo que debería ser imitado por muchos otros.
Se debe tener presente que los niños y niñas, los jóvenes que viven en el área rural, los que no tienen acceso a la tecnología porque no llega a sus comunidades o porque es muy cara para su economía, que ellos son los más afectados, pues a ellos no hay manera de que se les pueda atender. Vale señalar que funcionarios de la Secretaría de Educación han informado que elaboran guías de trabajo para hacerlas llegar a esta población, pero el tiempo pasa y ese importante grupo no recibe todavía el material, lo que obliga a las autoridades a trabajar más diligentemente para asegurar la atención de esa población, que de más está decir es la más postergada de la sociedad, la que vive en condiciones de pobreza y pobreza extrema.
Las fechas para el retorno a clases no están definidas todavía, y seguro que ese paso se dará hasta que se haya logrado aplanar la curva de ascenso de los casos de Covid-19 a nivel nacional, pero eso no quita que los actores del sistema educativo estén ya elaborando ese plan de retorno para que cuando el momento llegue, ya todos tengan claras las nuevas reglas que regirán al sistema público y privado de enseñanza, tanto en el aspecto académico como las medidas de bioseguridad de la población educativa