Editorial

Mientras millones de seres se encuentran a la expectativa de que este año llegue a su fin para lo cual lo despedirán con festejos y celebraciones, con la expectativa que los próximos doce meses serán portadores de satisfacciones, cumplimiento de proyectos, con la esperanza de recibir a un 2019 en paz y bienestar, también existen otros, mucho menos afortunados que nosotros, que han debido desplazarse de un punto geográfico a otro, dentro de sus países o fuera de ellos, también en búsqueda de tranquilidad y oportunidades que se les han negado en sus patrias originarias. Se han marchado solos o en caravanas, huyendo de peligros, marginamientos, discriminaciones, en razón de credos, razas y exclusiones económicas.

Esas migraciones, internas y externas, evocan el peregrinaje de personajes bíblicos: Moisés y su pueblo, escapando de Egipto para liberarse de la esclavitud faraónica, en pos de la Tierra Prometida; y María y José, en Palestina, intentando guarecerse del frío invernal, sin encontrar puertas acogedoras, debiendo refugiarse en un pesebre donde pernoctaban pastores y vacunos. En ese modestísimo lugar nació el Niño Jesús, hijo terrenal de un ama de casa y un carpintero. Más de 7,000 centroamericanos se desplazaron en extenso y agotador periplo, cruzando tierras y ríos, para llegar a suelo fronterizo mexicano, en espera, cada vez más improbable, de recibir hospitalidad en Estados Unidos. La prolongada espera requiere soportar frío, hambre, sed y soledad, a miles de kilómetros de sus familias y lares nativos. Apartemos unos minutos de reflexión solidaria para elevar nuestras plegarias y buenos deseos para ellas y ellos, para quienes laboran en alta mar, para quienes protegen nuestras vidas y bienes de las acechanzas delictivas, para las viudas, huérfanos, desamparados, enfermos y privados de libertad. Superemos nuestra indiferencia y egoísmos y extendamos un fraterno abrazo para quienes nos han ofendido, olvidando rencores acumulados, desterrándolos de una vez y para siempre. Que la hermandad reemplace al divisionismo infecundo. Así sea.