Autoridades municipales, Cuerpo de Bomberos, Policía Nacional y militares, entre otros, lanzaron esta semana sendas campañas para una Navidad segura y sin pólvora.
Durante la temporada navideña se dispara el uso de artefactos a base de pólvora que causan dolor y luto, y cuyas principales víctimas suelen ser los niños. Es por eso que los Bomberos, la Alcaldía y el Centro de Rehabilitación para Quemados (Crisaq) iniciaron en centros escolares de la capital las charlas de prevención con el fin de crear conciencia sobre los riesgos que acarrea la pólvora. La campaña Navidad sin Pólvora se viene realizando desde hace diez años, sin embargo se siguen repitiendo las historias de menores y adultos quemados pese a que también muchos municipios han dispuesto prohibiciones y multas para disuadir de su uso y comercialización.
Hay una creencia arraigada y errada entre muchos adultos de que sin pólvora no hay Navidad, con la que arrastran hacia un desenlace doloroso y fatal a los más pequeños. Para el sistema sanitario público, atender a un paciente quemado implica un costo diario de entre 15,000 y 20,000 lempiras, pero más caro aún es el precio que paga la víctima, con dolores atroces, la mutilación de su cuerpo o la muerte. Si esa perspectiva no es suficiente para rechazar la manipulación de explosivos, deberían serlo las estadísticas de quemados y fallecidos, que se incrementan año con año.
La temporada navideña genera también un repunte en la actividad comercial, estimulada por el pago de aguinaldos y el aumento de las remesas.
Los entes encargados de brindar seguridad realizarán operativos en zonas críticas, como los mercados y sectores de mayor tráfico vehicular para mantener el orden, así como controles policiales y registros para desestimular a los amigos de lo ajeno.
Es de valorar y apoyar tales acciones planificadas para beneficio de la población, que se apresta a recibir una de las épocas más especiales del año y cuyo significado para los hondureños de fe radica más en la solidaridad y la unión familiar que en el afán por el consumismo desmedido.