Editorial

Los excluidos del sistema educativo

La pandemia del covid-19 que azota al país desde marzo y los dos ciclones naturales que devastaron el país en noviembre no solo dejaron muerte y daños materiales a la vivienda, la infraestructura y el aparato productivo de la nación. Estos fenómenos también destruyeron los sueños de más de un millón de niños, niñas y jóvenes que se han visto obligados a dejar la escuela por no contar con dinero para poder ser parte del sistema de educación virtual impulsado por motivos de la pandemia o porque son damnificados de los huracanes.

Un informe del organismo humanitario Casa Alianza alertó que de los 1.8 millones de matriculados este año en los niveles de enseñanza prebásica, básica y media, “casi un millón abandonaron el sistema educativo este año”, y advirtió que esta población puede caer en riesgo de exclusión social y algunos de ellos ser reclutados para pasar a formar parte de las pandillas o las bandas delincuenciales que acechan a la juventud hondureña actualmente.

Las autoridades educativas no han anunciado por ahora que pasará con aquellos alumnos y alumnas que se retiraron del sistema por no contar con los medios económicos para pagarse los servicios de internet necesarios para sus clases en línea y mucho menos con los que hoy en día sobreviven al efecto devastador de los huracanes. En los últimos días se habla mucho de los planes de reconstrucción nacional, haciendo énfasis en la infraestructura vial y productiva, pero muy poco o casi nada se escucha de lo que se hará con el sistema educativo, que demanda también reformas que aseguren la atención de toda la población estudiantil que se está quedando ahora sin acceso a esos servicios. No se debe olvidar que la recuperación del país pasa por contar con un sistema educativo sólido, equitativo, en el cual se abran y garanticen los servicios a los que menos tienen. No hacerlo sería incrementar los niveles de vulnerabilidad que ya enfrentan y condenarlos a vivir en la pobreza.