Editorial

Lo peor está por venir

Esa es la premisa que marca el avance de la pandemia del Covid-19 en Honduras. Los golpes al sistema sanitario están a la vista. No hay capacidad para atender al creciente número de contagiados con el virus que ya causó la muerte de más de 30 personas en menos de un mes. Las consecuencias económicas también están golpeando fuertemente a la población. Un informe del Instituto de Investigaciones Económicas, Políticas y Sociales de la UNAH concluyó que desde que iniciaron las medidas de aislamiento social hace un mes el 90% de 1,178 empresas en 16 departamentos detuvieron la producción, distribución u oferta de sus productos o servicios, que el 15.2% de las mismas declaró que dada la situación actual está cerrando operaciones y un 30% reportó que puede llegar a operar menos de un mes antes de verse en la necesidad de cerrar, mientras que la Secretaría del Trabajo dice tener más de 25,000 solicitudes de suspensión de contratos colectivos de trabajo. Las cifras solo son el presagio de lo que se vivirá una vez que el país comience a retomar el camino de la normalidad pero, a la vez, ponen sobre la mesa insumos a tomar en cuenta por las autoridades para afinar los planes de reactivación económica que deben implementarse casi de inmediato.

El gobierno hondureño ha comenzado a trabajar y a tomar medidas para hacer frente a esa otra crisis aprobando medidas para garantizar la seguridad alimentaria de la población y de apoyo fiscal a la pequeña y mediana empresa, dejando por fuera a la gran empresa que genera el 80% de los tributos y el 27% del empleo. Sin duda, falta mucho por hacer y el llamado reiterado es a buscar juntos, gobierno, empresa privada, trabajadores, sociedad civil, la academia, las soluciones que la crisis sanitaria y económica demanda, teniendo como fin primordial salvar la vida de los ciudadanos, pero también el garantizar la continuidad de las empresas y con ello el empleo, sin dejar de lado la atención inmediata de los que ahora mismo no tienen ingresos ni siquiera para llevar un pedazo de pan a las mesas de sus hogares