En momentos en los que los combustibles tocan precios históricos y golpean con fuerza los bolsillos de los hondureños, el Congreso Nacional ha instalado mesas técnicas con el fin de buscar alternativas que permitan paliar el alto costo de los carburantes.
A las reuniones han sido convocados representantes de diversos sectores, principalmente del transporte, considerado uno de los más golpeados por los altos costos de los carburantes, que en el caso del diésel que mueve gran parte del transporte público de personas ya se cotiza en Tegucigalpa a 153.53 lempiras el galón.
El impacto ya se siente en toda la economía y a nivel nacional. El encarecimiento del combustible presiona los costos de producción y, con ello, los precios de la canasta básica. Las protestas públicas no se han hecho esperar a través de bloqueos de carreteras en diversas regiones del país, principalmente en la zona norte, que terminan agudizando la problemática.
Se ha informado que en las mesas técnicas se discute, entre otras medidas, la creación de un fondo de estabilización de precios y el congelamiento, por seis meses, del impuesto único dolarizado. De este último, el ministro de Finanzas ha dicho que de aprobarse representaría para el Estado un impacto fiscal de L 6,600 millones y obligaría a reformular el Presupuesto General de 2027.
Cualquiera que sean las medidas que se adopten deben ser profundamente analizadas y canalizadas a los sectores más vulnerables, y no a quienes pueden pagar.
De ahí que el diálogo debe seguir abierto a todos los sectores, pero con un compromiso: que las decisiones se tomen con cifras sobre la mesa y no bajo la presión de ningún sector. Mientras tanto, el ahorro, en el consumo de los usuarios, en el gasto público y en las operaciones del sector privado, no es una opción sino una responsabilidad compartida.