a incapacidad administrativa de las autoridades del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS) quedó evidenciada el amanecer del lunes pasado cuando centenares de derechohabientes, de todas las edades, se vieron obligados a hacer largas colas para acceder a una de las 60,000 citas médicas habilitadas para el cuarto trimestre del año.
El caos que se vivió en las inmediaciones del Hospital de Especialidades de La Granja por varias horas solo fue uno más de los problemas que vienen golpeando al Seguro Social desde hace varios años y en varias administraciones del Estado en las que ha sido sometido por sus autoridades a saqueos sin precedentes, como el encabezado por Mario Zelaya que dejó a la institución “en las latas”, como se dice popularmente.
Pero ya desde antes se denuncia que no hay medicamentos, que la atención a los enfermos renales es deficitaria, que hay problemas con los hospitales subrogados en el interior del país, que por la crisis económica que golpea al país está perdiendo afiliados, y, desgraciadamente, se alzan voces de que en medio de la crisis es uno de los principales reductos de los políticos que cada cuatro años asumen la administración del Estado.
El IHSS está al borde del colapso financiero y eso lo sabían desde antes de asumir sus cargos las actuales autoridades gubernamentales, en quienes se cifraron esperanzas de que iban a comenzar a enderezar —nunca resolver— la crisis histórica que arrastra el sistema. Por eso no valen las justificaciones que hoy se puedan dar alrededor de la crisis que abate al IHSS. Las autoridades del Seguro Social y del gobierno están obligadas a comenzar a buscar las respuestas a los problemas con un único fin: aliviar la carga de los derechohabientes que llegan en busca de atención para sus males de salud.