Editorial

Incertidumbre y caos poselectoral

La incertidumbre y el caos han marcado el ambiente político por la ausencia de las autoridades del Consejo Nacional Electoral (CNE) y del inicio de los escrutinios de las elecciones primarias e internas de los partidos Nacional, Liberal y Libre, celebradas el domingo.

Ante los reclamos y el manifiesto descontento de los diversos sectores políticos y sociales, las autoridades del CNE han salido a llamar a la calma por el retraso en los escrutinios.

“Por qué comer ansias y esperar resultados en 48 horas si la ley nos da 30 días para hacer el conteo”, han respondido las consejeras representantes de los partidos Liberal y Libre en el CNE, quienes, a su vez, han dicho que trabajan “en un nuevo paradigma” que hará de este, el proceso electoral “más transparente” en la historia del país.

Han desconocido así los reclamos de las dirigencias políticas y de los representantes de diversos sectores de la sociedad civil, que temen que todas y cada una de las debilidades que marcaron el proceso electoral del domingo se arrastren hasta noviembre próximo, mes en las que deben realizarse las elecciones generales.

Es mucho trabajo el que queda por delante, pero todo comienza con garantizar que la expresión popular depositada en las urnas el domingo pasado será respetada a cabalidad, y eso solo se logrará garantizando que las maletas electorales y las actas no han sido trastocadas por quienes, sin duda, están interesados en que sus adeptos queden en las planillas a cargos de elección popular de los partidos en contienda.

Y si bien la ley les da 30 días para realizar el conteo, lo más prudente es que el mismo inicie lo más pronto posible, no tienen excusas para retrasarlo un día más.

Solo así se ahuyentará el fantasma de “las elecciones estilo Honduras” que nos persigue desde hace muchos años y que tanto ha debilitado el sistema democrático