as autoridades del gobierno y representantes de los sectores productivos han manifestado que no existen justificaciones válidas para que se registren aumentos en los precios de los productos esenciales para los hondureños pese a las pérdidas que tuvieron por las inundaciones provocadas por los huracanes Eta y Iota que golpearon el país en noviembre pasado. Incluso, desde la Secretaría de Desarrollo Económico se informó que -con base en los monitoreos de precios de la canasta básica alimenticia- no se han registrado alzas, y recordaron que hay dos acuerdos ministeriales vigentes: uno que estabiliza 29 productos de la canasta básica, y otro que establece el precio máximo de venta de los alimentos balanceados.
Pero la realidad que enfrentan los compradores en los mercados y comercios de la ciudad es muy distinta a la que plantean las autoridades e, incluso, los dirigentes de varias gremiales productoras. Ayer, para el caso, se conocieron denuncias de importantes alzas en los precios de la carne de pollo, que es una de las de mayor consumo a nivel nacional, y de la carne de cerdo, en época de Navidad, sin que nadie se haga responsable de tales incrementos. Los comerciantes aseguraron que ellos solo reflejaban las alzas que les aplican sus abastecedores.
Nadie desconoce que los productores también han sido golpeados por la pandemia y los ciclones tropicales, y que sus costos de producción se han incrementado, pero de ahí a aprovecharse de la situación para recuperar sus pérdidas e inversiones en el menor tiempo posible es inaceptable.
Los que se viven son tiempos difíciles para todos, ya que son miles las personas que se han quedado sin empleo o perdieron sus fuentes de ingreso por la pandemia o los embates naturales, lo que demanda de la solidaridad de todos los ciudadanos y los sectores, en este caso los productivos, para poder enfrentar la crisis y poner al país nuevamente en la senda del desarrollo