La pandemia del covid-19 no da tregua y ello obliga a las autoridades sanitarias y a la población a no bajar la guardia y mantener activas las estrategias para hacerle frente y frenar su expansión en la medida de lo posible.
Para ello es necesario que se mantengan abiertos los triajes, las salas covid en los hospitales, que se provea al personal médico de los insumos de bioprotección necesarios, que hayan medicamentos y que las pruebas de detección sigan realizándose en la cantidad que sea necesaria para conocer el estado real de la enfermedad.
Es importante también que los médicos del sector privado observen los protocolos de atención de la enfermedad y asegurar con ello que sus pacientes no morirán por causas relacionadas con esta enfermedad.
Frente a la calamidad en la que se encuentran en estos momentos miles de ciudadanos que han perdido todo: su trabajo, su casa, su ropa; personas que no tienen dinero ni siquiera para comprar alimentos y mucho menos una mascarilla o gel, el Estado se ve obligado a proporcionarles a ellos los insumos que requieren para hacer frente a la pandemia.
El resto de la población debe observar también todas y cada una de las medidas de prevención que han sido recomendadas.
Honduras no puede ni debe seguir enlutándose por el covid-19.
Recordemos que la vacuna -que según dicen las empresas farmacéuticas está casi lista para su masificación- no llegará a Honduras este año, y quizá ello sea posible en el segundo o tercer trimestre del próximo año. Pero mientras ese momento llega, el covid-19 sigue activo, matando a hondureños y hondureñas de todos los estratos sociales, de todas las edades. Como ejemplo, solo ayer 11 personas fallecieron en Tegucigalpa por causas asociadas a esa enfermedad, por lo que no hay que bajar la guardia en ningún momento.