Editorial

Cierre de triajes

La situación actual por el covid-19 es altamente riesgosa, pese a lo cual las autoridades competentes y un alto porcentaje de la ciudadanía parecen no inmutarse.

Ayer, las autoridades de la Región Metropolitana de Salud informaron que los hospitales públicos de la capital amanecieron al 100% de su ocupación en las salas covid y que las Unidades de Cuidados Intensivos superaban en un 8% su capacidad instalada.

El problema está sobre la mesa, sin embargo, las acciones oficiales para hacer frente a la tempestad sanitaria que nos azota siguen siendo erráticas, como el cierre de más de 100 centros de triaje a nivel nacional por falta de presupuesto.

Los alcaldes de los municipios donde ya no funcionan esos centros denuncian que el gobierno no les hace las transferencias a tiempo para pagar a los empleados y obtener medicamentos, y desde el nivel central, los funcionarios aducen que no se hacen las transferencias porque los jefes edilicios no han liquidado los fondos enterados hasta ahora.

Pero mientras se debate el porqué no hay fondos para pagar a los trabajadores de los triajes, el pueblo sigue sorprendiéndose por los groseros aumentos de otros altos funcionarios estatales, que no tienen nada que ver con el manejo de la pandemia.

Como dijo el Presidente en relación al tema de la energía, en estos momentos la Secretaría de Gobernación y los jefes edilicios “tienen que ser creativos” en la búsqueda de las soluciones que la población demanda.

Lo correcto es que se busquen los mecanismos necesarios para que el gobierno facilite a las municipalidades las partidas presupuestarias necesarias para que se paguen los salarios atrasados al personal de esos centros de atención y que se agilice su reapertura.

No pueden seguir tirándose la pelota unos a otros, tienen que actuar. Las vidas de las y los hondureños están en juego.