Mientras el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, amenaza con suspender la ayuda a los países del triángulo norte de América Central, la cadena ABC difunde un video en el que se aprecia a un grupo de migrantes, entre ellos un hondureño y su hijo menor de edad, cruzando una valla de alambre de púas que está colocada en el agua, en un punto fronterizo de Yuma, Arizona.
Los migrantes forman parte de las caravanas que salieron de los países centroamericanos entre octubre y diciembre del año pasado y que están dispuestos a alcanzar el sueño estadounidense, sin importar las barreras que se les atraviesen en su camino.
Así lo reflejan en el video y en las caminatas que emprenden día tras día, aún en medio de las amenazas que hace Trump y que van desde suspender la ayuda que da a los países del triángulo norte, reforzar la seguridad en los puntos fronterizos y levantar un muro en la frontera sur con México.
Y si bien la suspensión de la ayuda no ha sido oficializada a los países involucrados, el solo anuncio genera preocupación entre analistas y gestores de programas de asistencia social que se ejecutan con esos fondos y quienes coinciden en que de concretarse la amenaza, los flujos migratorios se verían incrementados en los próximos meses.
Está claro que la lucha de los gobiernos de la región, de México y de Estados Unidos debe concentrarse en impulsar políticas que ataquen de raíz las causas estructurales que fomentan la migración ilegal.
La lucha contra la corrupción en los gobiernos de la región, el manejo transparente de los presupuestos nacionales y las ayudas internacionales, el combate frontal a los grupos irregulares de narcotraficantes, maras y pandillas que siembran el terror en campos y ciudades, deben formar parte de la hoja de ruta a implementar, en la que ya han comenzado a trabajar los altos funcionarios de los países.