La Fiscalía Especial de la Mujer ha informado sobre el incremento de casos de mujeres que están denunciando ser víctimas de violencia.
La situación es tan grave que solo en el primer semestre del año atendieron 2,500 denuncias, es decir, un promedio de 13.6 denuncias al día de féminas que están sufriendo violencia doméstica, intrafamiliar y sexual; embarazos no deseados, abortos, enfermedades de transmisión sexual, problemas de autoestima y autoagresión, depresiones, alcoholismo, trata, prostitución.
En la estadística no se incluye el número de mujeres que han muerto por delitos relacionados con esta causa, que ya superan los 180 casos solo en lo que va del año.
La situación debe llamar la atención del gobierno y la sociedad para poner fin a un delito que afecta a la familia, a la sociedad en general, y para plantearse qué hacer para frenar su crecimiento.
El movimiento defensor contra la violencia de las mujeres en Honduras trabaja todos los días -y muchas veces con las uñas- en este mandato, y si bien se reconoce que desde el Estado se han hecho esfuerzos, también es válido decir que falta mucho camino por recorrer.
Para el caso, el país urge poner fin a la impunidad, llevando ante los tribunales competentes a los culpables de los femicidios y la violencia contra las mujeres y las niñas.
No se debe permitir más que estos casos queden impunes. Los policías, los fiscales y los jueces deben asumir su responsabilidad y actuar con diligencia. Entender que de su actuar muchas veces depende la vida de la persona que tienen enfrente.
Tampoco debe dejarse de lado el componente educativo y, como ya lo establecen los estudiosos de estos temas, trabajar para que el sistema educativo empodere a las niñas y a los niños de modo de transformar y establecer relaciones de género basadas en la armonía, el respeto mutuo y la no violencia. Se debe actuar ya.