El presidente de la República, Juan Orlando Hernández, ha convocado al pueblo hondureño al gran diálogo nacional. Gobernantes y gobernados tenemos la brillante oportunidad de plantear las mejores ideas para controlar y erradicar ese vicio, esa cultura, ese cáncer de la corrupción y de la impunidad, para alcanzar un marco de confianza mutua orientado a fundamentar un gobierno de justicia, de seguridad, de desarrollo, progreso, estabilidad social y económica, inversiones transparentes y bien encausadas que lleven a la sociedad hondureña y al Estado a un sostenible desarrollo político, económico y social traducido en una mejor calidad de vida para cada miembro del pueblo hondureño.
El sector agropecuario es el más importante de la economía hondureña; aporta la cuarta parte del Producto Interno Bruto. Pero para sortear los grandes retos que plantea la agricultura hondureña, el primer paso es poner orden y armonizar la política agrícola con el productor. No se trata de hacer nuevas leyes o nuevas políticas…
También, hemos visto campear institucionalmente la corrupción agrícola en el negocio del ganado bovino, compra de granos, concesiones, permisos, bloqueos, donaciones, manejo de bonos, negligencias, abusos de autoridad y un largo etcétera, tales acciones han quedado silenciadas por la impunidad. Esto no puede ser.
Desde el punto macroeconómico se cuenta con todo lo esencial para alcanzar un mundo agropecuario próspero y de respeto. El gobierno debe hacer pequeñas reformas en su andamiaje jurídico para facilitar la consolidación de las bases del desarrollo agropecuario, agroindustrial y su sostenibilidad. Para el caso, la Comisión Nacional de Bancos y Seguros debe considerar hacer cambios en sus normas para estimular que el sistema financiero público y privado invierta en el sector agrícola y que no paralicen a los productores o los saquen de la actividad vía remate.
Es tiempo de sacar de la central de riesgos a todos aquellos productores agrícolas que reinician o están en franca actividad agrícola. Los caballeros del agro que se encuentran en Central de Riesgos pierden su libertad por años, pierden el derecho humano de participar de una vida productiva si depende del crédito de las instituciones financieras.
En la trayectoria agrícola, los gobernantes de turno no han logrado llevar la política agrícola integral al campo, una agricultura práctica, productiva y sustentable. No han tenido la capacidad de armonizar con la población meta.
Es una costumbre en la agricultura hondureña que los productores, quienes son los que invierten y toman el riesgo, sean siempre los perdedores, mientras los intermediarios, los comerciantes, los agroindustriales estrictamente compradores e importadores sean los ganadores.
Es urgente volver al campo y propiciar un verdadero encuentro con el productor agrícola, protegerlos para que no abandonen la agricultura, que incursionen en nuevos negocios agrícolas.
En esta línea de pensamiento, propongo al señor Presidente de la República las siguientes propuestas orientadas particularmente a que al sector agropecuario se le brinden facilidades para desarrollar su capacidad productiva, competitiva y agroexportadora:
1) Liberar a todos los productores agrícolas de la Central de Riesgos y habilitarlos para el financiamiento agrícola en todo el sistema financiero. 2) Crear un programa gubernamental con el esquema financiero que permita el otorgamiento de préstamos sin intereses a través de Banadesa, para reactivar el sector agropecuario y la producción de alimentos de la canasta básica familiar, cuya vigencia sea de dos años, con fondos concesionales destinados para la ganadería de carne y leche, producción de granos básicos y hortalizas e infraestructura básica. 3) Controlar el uso y la calidad de las aguas subterráneas en la zona sur de Honduras. 4) Controlar de manera estricta las pesas y medidas en el universo comercial.
Señor Presidente, eduquemos a nuestros productores, removamos los obstáculos del sector agropecuario, destruyamos las causas que lo hacen pobre y reducido; construyamos puentes que faciliten la extracción de nuestras cosechas y tendremos por resultado infalible la riqueza y el bien, la prosperidad y el poder.