Hoy se conmemora, por primera vez en Honduras, el “Día Nacional de la Integridad y Lucha contra la Corrupción”, decretado por el Congreso Nacional el año pasado en honor a la fecha de nacimiento del prócer José Trinidad Cabañas, paradigma de la honestidad, el honor y la dignidad a lo largo de su trayectoria pública y privada.
No hay duda que la corrupción y la impunidad de que disfrutan los corruptos están entre las causas del deterioro moral, de la crisis económica y social, que afronta el pueblo hondureño.
Hasta ahora los órganos contralores y la justicia hondureña, a pesar de los cambios de forma que en ellos se han producido a lo largo de los años, y la cooperación internacional, han fracasado, miserablemente, tanto en evitar el saqueo de los bienes públicos como en el castigo de los corruptos de toda laya.
Pero lo peor de todo es que, además de no existir sanción jurídica contra los corruptos, tampoco existe la sanción social. En Honduras es común que no solo en los círculos empresariales, políticos y sociales, connotados corruptos --sancionados incluso como tales ya a nivel internacional-- son aceptados y aplaudidos como grandes señores, sino que también a nivel popular siguen teniendo aceptación y hasta se les admira por su “inteligencia” y su “viveza”.
En este sentido, esperemos que la comisión creada para programar y desarrollar eventos de promoción y difusión del “Día Nacional de la Integridad y Lucha contra la Corrupción” cumpla bien su cometido, pero también busque mecanismos efectivos para que sea permanente la campaña de concienciación para recuperar los principios de honestidad e integridad, y de rechazo a los corruptos.
Un punto de partida sería descubrir en distintos sectores de la sociedad a gente de demostrada integridad y honradez, e integrarla a la campaña de concienciación; pero también ayudarla a que tenga o incremente su éxito, porque tal y como están las cosas en la actualidad, irónicamente, los honestos muchas veces más bien tienen que pagar caro por su virtud.
Tratemos de que este primer “Día Nacional de la Integridad y Lucha contra la Corrupción” marque el inicio de un verdadero despertar individual y colectivo sobre la necesidad de rescatar la integridad como un valor moral básico y de asumir el combate de la corrupción y la impunidad como una condición sine qua non para sacar a Honduras de la difícil situación en la que hoy se encuentra.