Opinión

Decadencia educativa

Las pruebas de Aptitud Académica realizadas el año pasado por la Universidad Nacional Autónoma de Honduras ponen al descubierto una lamentable realidad: la educación media y secundaria del país ni siquiera se ha estancado, ya que sigue en plena decadencia al disminuir no solo el porcentaje de admisiones sino el índice promedio de los aspirantes.

Peor aún. El declive no solo es propio de la educación pública. También lo sufren los centros privados. Por si todo esto fuera poco, el informe, dado a conocer la semana pasada por la UNAH, también revela que persiste y se profundiza la desigualdad de género ya que, tanto el porcentaje de admisiones como el índice promedio, es inferior en el caso de las mujeres que de los hombres.

De los 44,548 jóvenes que se sometieron a las tres pruebas realizadas el año pasado solo 26,019 fueron admitidos. O sea el 58%, lo que representa 6 puntos menos que en 2012 cuando el porcentaje de admitidos fue del 64%.

Con relación al índice promedio obtenido por quienes se sometieron a la prueba el año pasado, este descendió a 765 puntos, ya que en 2012 los participantes obtuvieron 784 puntos.

Pero no se trata de una situación extraordinaria ocurrida entre 2012 y el año pasado. Se trata de una clara tendencia hacia la baja, como lo demuestra el hecho de que en 2006 el porcentaje de admitidos fue del 87.7%. O sea que en estos años, en este campo, se sufrió una caída de más de 29 puntos porcentuales.

Con relación al índice promedio, en 2006 este fue de 866; pero el año pasado bajó a 765; o sea que en ese período se perdieron nada menos que 101 puntos.

Es cierto que entre los colegios con mejores resultados la mayoría son privados; pero también lo es que estos no han escapado al declive, como lo muestra el hecho de que en 2012 el 67.47% de sus estudiantes que se sometieron a las pruebas fueron admitidos en la UNAH, pero en 2013 el porcentaje bajo al 62.3%.

En cuanto al índice promedio, los estudiantes de las instituciones privadas bajaron de 816 puntos en 2012 a 793 puntos el año pasado.

A pesar de los solitarios esfuerzos del ministro de Educación Marlon Escoto, estamos ante una terrible crisis, que de no enfrentarse de forma inmediata y contundente, incluso amenaza con empeorar las ya difíciles condiciones socioeconómicas en las que vive Honduras. Y es que solo lo malo se puede esperar de una educación en declive.

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