Cuidado con la chatarra de los rieles del ferrocarril, hay una empresa extranjera que quiere concesionar o ya lo hizo, un tranvía, de Cortés a Potrerillos, y ha estado deseando arrancar toda esa chatarra y venderla por una módica suma cuantiosa en millones de dólares y ya hay comprador, solo el que la consiga con el ministro de Soptravi le darán 10 millones de lempiras. Cuidado no sea el mismo procedimiento con estos señores.
Lo maravilloso fuera que sea el Estado el que lo venda o lo subaste a estas compañías extranjeras, a precio real y no que unos cuantos vivarachos políticos se queden con la mayor parte de lo que le ha costado al Estado centenares de millones, y que a su vez se puede vender muy bien, quizá hasta veinte veces de lo que lo están subastando.
Ya es tiempo de que los órganos contralores del Estado estén en verdadera vigilancia de lo que se les ha confiado, y no se vendan cerrando los ojos ante lo que está ocurriendo delante de ellos y paguen favores por haberles colocado donde están.
¡Ya basta de tanto robo y latrocinio! ¡Podemos ver la ira del Señor en contra de todo esto, y ay de ellos!