Opinión

¿Cuál es el problema?

Porfirio Lobo pregunta ¿Cuál es el problema? ¡Ese es el problema! Sus gesticulaciones y musarañas con rostro de inquisidor sin soluciones justas, prontas ni contundentes.

Pasamos dificultades sin precauciones solo imprecaciones. ¿Sabrá este hombre cuál es el problema?, ¿Podrá él resolverlos? Con respeto pero con mayor decepción mi respuesta es un rotundo No.

Revisemos algunos inconvenientes que se incrementan por la informalidad con que son manejados.

Siendo la corrupción el punto de partida del desajuste que sufrimos, no se le ha puesto atención ni coto, antes bien, el gobernante dice “en todos los gobiernos del mundo hay corrupción y Honduras no es la excepción”. Si no somos la excepción tampoco tenemos la solución.

La Portuaria es vergonzoso ejemplo: corrupción escandalosa, sendas comisiones, informes como secretos de Estado, bravuconadas, todo pasa como que no ha pasado nada con la venia de autoridades ejecutivas y de justicia coludidas. Ese es el problema.

Otro, SoptravI, total desastre, quitan a Miguel y lo sindican como corrupto, ponen otro Miguel que además resulta incapaz y parte sin novedad,

¿Y las carreteras… cuándo? Todos callan “graníticamente unidos”. Y ese es otro problema.

Los maestros son un verdadero caos de nefasta repercusión nacional puesto que dañan a la niñez y juventud que el gobierno debe proteger. El

Presidente amenaza, condiciona el diálogo y el ministro dicta pautas que los profesores callejeros en resistencia rechazan con total impunidad, sabidos que no hay quien cumpla ni haga cumplir la ley. Sin “alcalde en el pueblo” que ponga orden y dé el ejemplo, tenemos otro grave problema de verdadera ingobernabilidad docente donde seguro pierden los estudiantes

Y por último para no cansar, la huelga médica, desestimada en sus verdaderas razones para encubrir la inocultable incapacidad gubernamental para garantizar la salud pública. Con esa irrefutable evidencia se le encasqueta a la UNAH la responsabilidad del Ejecutivo, y esta con ingenuo y desmedido entusiasmo acepta el reto sin saber el berenjenal en que se estaba metiendo y ya puesta en el macho, este corcovea porque

Finanzas incumple como siempre, debiéndole a las once mil vírgenes, no le paga a los médicos, menos a los proveedores, y aunque lo nieguen los ahora colegas autoridades que antes protestaban, no pueden con el silencio cómplice ocultar la verdadera crisis del insultante “No hay” por lo que deben apoyar la exigencia hecha al gobierno central, no a la universidad, para que los hospitales tengan lo necesario para trabajar en condiciones aceptables y dejar ya de hacer medicina de guerra y anacrónica, con riesgo para pacientes y el personal de salud. ¿Entonces?

Desatan campañas contra los médicos, responsabilizándolos por la pésima atención en salud pública, llamándolos mercaderes y privilegiados, cuando los mercenarios son los que siguen robándole la comunicación, la educación y la salud al pueblo.
¿Cuál es el problema?, el problema es el Presidente.

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