Recientemente se anunció que toda persona que tuviera un celular debía ir a la compañía proveedora a registrar sus datos personales, incluyendo una copia de la identidad dizque por cuestiones de seguridad y mejor control.
Esta podría ser una excelente medida. El problema es que la evidencia me lleva a pensar que estas compañías de celulares le están vendiendo nuestra información, que es personal y privada, a terceros.
En mi caso es Tigo. Además del pésimo servicio al cliente (que es tema aparte), justo desde que di mis datos personales en Tigo, no paro de recibir mensajes basura de distintas casas comerciales que para sorpresa vienen personalizados con mi nombre y número de identidad.
Mensajes basura siempre se han recibido; pero no al grado que se reciben después de ir a proporcionar sus datos, y nunca con todos los datos personales. Sé que no es un caso aislado porque amigos míos están pasando por las mismas circunstancias. Si usted ya dio sus datos entenderá de qué hablo, si no los ha dado, prepárese para recibir esa avalancha de basura una vez lo haga y sepa que su información personal andará flotando por todos lados cuando irónicamente la medida era para lograr mayor seguridad.
A los medios les da pavor tocar a estas compañías de celulares. Nunca se reporta nada negativo sobre ellas por miedo a perder los “jugosos” contratos de publicidad y patrocinios.
Insto a algún diputado a interesarse por crear una ley que impida que estas compañías trafiquen con los datos privados de los ciudadanos.
Mientras tanto, a esperar la Ley de Portabilidad para indagar qué compañía no tiene esta práctica y cambiarse. En este país de abusivos, las compañías quieren hacer lo que les da la gana.