Columnistas

Un Estado solidario

Honduras se encuentra en un momento propicio para iniciar un proceso de cambio y transformación saliéndose de los esquemas tradicionales. En primer lugar, el país está regido por un nuevo gobierno que ha prometido mejorar las condiciones de vida de todos los ciudadanos. En segundo lugar, muchas zonas del país están siendo azotadas por fenómenos naturales con las mismas consecuencias que se han venido sufriendo desde hace muchos años, a pesar de los miles de millones de lempiras que se han invertido y del apoyo brindado por la comunidad internacional.

Esta es otra evidencia del fracaso de los gobiernos.Entonces, es tiempo de que un gobierno emprenda el reto de mejorar las condiciones de vida de los hondureños y se deje de ver al Estado como la gallinita de los huevos de oro y fuente de empleo para los correligionarios y se implante un gobierno eficiente que utilice los recursos que recibe en forma focalizada y transparente. Se necesita un gobierno solidario, que tenga como objetivo el desarrollo integral de Honduras y de sus ciudadanos, que brinde servicios eficientes y cree las condiciones para la inversión, el crecimiento económico, la generación de empleo y el bienestar de todos, creando así un círculo virtuoso.

En este proceso, los partidos políticos que se encuentran en la oposición deberían contribuir con sus recomendaciones y propuestas para, por ejemplo, definir el tamaño del gobierno, las prioridades nacionales para promover el desarrollo económico y social, las medidas para combatir la corrupción y cómo mejorar los servicios que el Estado está obligado a prestar a los ciudadanos en educación, salud y seguridad.

En otras palabras, todos debemos promover y apoyar ese Estado solidario, que tenga como prioridades nacionales el combate a la pobreza, la preservación del medio ambiente, abrir oportunidades para todos. Para esto, los líderes políticos deben actuar como líderes positivos, interesados en contribuir a que Honduras salga de la postración económica y social a que ha estado sometida durante tantos años.

Esta tarea no debería ser tan difícil, si se tienen objetivos claros, programas definidos y voluntad para iniciar ese proceso, conscientes de que será un trabajo duro que tomará varios años pero que generará los resultados buscados. Los países que se han desarrollado son la mejor muestra de que se puede transformar un país con objetivos claros y la perseverancia para avanzar en el cumplimiento de dichos objetivos. En el camino, los logros que se van obteniendo resultan ser la chispa que sigue manteniendo la voluntad de cambio y transformación.

Honduras cuenta con muchos factores favorables: una ubicación geográfica muy cercana al principal mercado internacional, bellezas naturales que podrían convertirla en un centro turístico de atracción mundial -conscientes de que se necesita desarrollar una infraestructura que va más allá de playas atractivas- y, lo más importante, con recursos humanos de alto potencial.

Hay miles de hondureños que han migrado y han tenido éxito compitiendo en mercados desarrollados y hablamos de profesionales de todo tipo, obreros, microempresarios, etc. Esto demuestra que solo se necesita un gobierno que asuma un liderazgo positivo para iniciar una nueva senda hacia el desarrollo sostenible y equitativo.