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Tenemos que salir adelante

a epidemia del coronavirus está causando estragos en la mayoría de los países del mundo, afectando a millones de personas, sin importar su condición social y, además, a la gran mayoría de las empresas, con el riesgo colateral de una recesión que vendrá a agravar aún más la recuperación post virus.

Para la mayoría de las personas esta pandemia es un hecho extraordinario, sin embargo, el mundo ha sufrido de crisis similares en diferentes épocas de la historia. Durante los años 1918-1919 se desató lo que se llamó la Gripe Española, reconocida como la epidemia más letal en la historia de la humanidad que segó la vida de más de 50 millones de personas. Igualmente el VIH-sida que, silenciosamente, desde 1980 ha segado la vida de aproximadamente 25 millones de personas, la mayoría de ellas residentes en el continente africano. También durante el siglo XIV se desató la denominada Peste Negra que acabó con la mitad de la población europea, perdiendo la vida más de 25 millones de personas.

Ahora ante esta crisis se requiere una alianza firme entre los gobiernos, instituciones, empresas, ciudadanos, para que unidos se pueda enfrentar el enorme reto del virus y lograr que cada país salga adelante y vuelva a retomar su camino en un plazo prudencial, pero con los cambios que esta experiencia nos ha enseñado son necesarios.

Resulta muy claro que la primera prioridad se concentra en salvar vidas humanas, tomando todas las medidas de carácter sanitario que sean necesarias, aún a costa de sacrificar por un tiempo la actividad económica. Todos los ciudadanos deben acatar las medidas dictadas para preservar vidas y evitar la propagación incontrolable del virus. Permanecer en casa y tomar las medidas de protección no son una opción sino una obligación de todos. No dejemos que el pánico nos haga correr a los supermercados, a las farmacias, a los bancos, olvidándonos de protegernos, pensemos no solo en nuestras vidas sino también en las de los que nos rodean y que pueden ser contagiados por alguien que actúe irresponsablemente.

La segunda prioridad es tratar de aliviar la situación del micro empresario y de las pequeñas, medianas y grandes empresas, que ante el cierre no tienen ingresos por ventas, se les dificulta recuperar sus cuentas por cobrar y además tienen que cumplir con el pago de los salarios y otros compromisos ineludibles. Entre más tiempo se alarga la suspensión más será la presión en el flujo de caja de todos los negocios, obligándolos a tomar medidas que podrían generar una crisis adicional.

La tercera prioridad será entonces encontrar mecanismos que permitan a los negocios reanudar sus operaciones en horas y días específicos y cumpliendo con las medidas de bioseguridad requeridas por las autoridades. Esto es importante, para iniciar el proceso de recuperación económica, que será gradual.

El común denominador de todo es contar con recursos financieros. Los gobiernos en todo el mundo están destinando recursos para la emergencia de salud, para ayudar a las personas más necesitadas, pero también para aliviar la presión financiera de los negocios. Ante una crisis como esta necesitamos medidas extraordinarias, fuera de las recetas tradicionales.

Unámonos todos en este esfuerzo monumental y lograremos que Honduras salga adelante.