Hasta la fecha los ciudadanos seguimos sin tener claridad sobre el plan estratégico de gobierno. Nuestros políticos se han dedicado a levantar el dedo acusador contra los exfuncionarios del gobierno anterior y a aprobar medidas para liberar de delitos, dizques políticos, a sus correligionarios. Y, siguiendo las mismas prácticas que en su momento criticaron, están tratando de lograr un control absoluto de las instituciones, aprovechándose de que pronto se tendrá que elegir una nueva Corte Suprema de Justicia.
Nuestra Constitución en su artículo 4 manda que la forma de gobierno se ejerce por tres poderes: Legislativo, Ejecutivo y Judicial, complementarios e independientes y sin relaciones de subordinación. La independencia de poderes es un requisito indispensable en una democracia para infundir confianza y atraer inversión productiva, pero a nuestros políticos lo que les importa es el control absoluto y seguir gozando de impunidad.
En otro tema y dada la afinidad, deseo hacer referencia a un discurso del recientemente electo presidente de Colombia, Gustavo Petro, ante la Asociación Nacional de Industriales de dicho país, en el cual expresa con claridad meridiana que la construcción de riqueza depende del trabajo y que el trabajo que genera riqueza está en la producción. Define esta como la agricultura, la agroindustria, la industria y extensivo al turismo.
Adicionalmente, expresa que también son importantes otras actividades que sirven para promover la producción como ser el comercio y la banca. Expresó que dentro de sus prioridades tratará de modernizar el campo bajo el concepto de tener tierra, pero para producir, no para tenerla ociosa o como un símbolo de riqueza. A lo anterior habría que agregar que se necesita fomentar un clima de confianza para atraer inversión productiva y un plan que permita darle valor agregado a la producción agrícola.
Otro tema concatenado con lo anterior es que el mundo en general está sufriendo las consecuencias del deterioro del medio ambiente. Es urgente, por lo tanto, una transición de la sociedad actual a una sociedad más respetuosa con el medio ambiente, garantizando el equilibrio entre el crecimiento económico, la preservación del medio ambiente y el bienestar social.
Está claro que la sostenibilidad económica es importante para lograr la reducción de la pobreza extrema y generar empleos productivos para todos. Pero la sostenibilidad ambiental es vital y todos debemos tener la responsabilidad de limitar el impacto negativo de las actividades humanas sobre el planeta. La sostenibilidad social es de igual importancia para garantizar el acceso a los recursos y servicios básicos para todos los ciudadanos, dentro de un entorno de estabilidad política y social y de cumplimiento de las leyes.
Finalmente, esperamos que nuestros gobernantes trabajen para impulsar reformas integrales con una visión transformadora, que conduzcan a un mejor futuro para todos. Para esto se necesita una institucionalidad fuerte, atraer inversión privada, mejorar la competitividad del país y hacer un buen uso de los recursos públicos. El momento de los dimes y diretes, ya paso y hay que empezar a trabajar con todos los buenos hondureños, para el bien de Honduras.