La autodestrucción de un partido político, o por el contrario el fortalecimiento institucional del mismo, está condicionado entre otros aspectos por el comportamiento organizacional y a las prácticas de sus militantes y dirigentes partidarios.
Por supuesto que también el comportamiento y las prácticas políticas de los dirigentes y militantes partidarios no solo influyen, sino también determinan su logro y éxito, su aceptación o rechazo ante el votante, es algo más que la fama del político, se trata del prestigio y de la integridad, se trata de mejores prácticas para políticos.
Si algo nuevo habrá en este proceso electoral 2017 ya no solo son las alianzas partidarias o la reelección presidencial, lo más novedoso y hasta revolucionario que influirá para lograr más votos serán las mejores prácticas para mitigar los riesgos que pueda tener un político por su conducta y comportamiento.
En este proceso electoral 2017 habrán múltiples escenarios, entidades y trincheras que estarán vigilantes y velarán por la adopción de las mejores prácticas de los políticos, donde la competencia será por la transparencia, por evidenciar y diferenciarse con integridad, exponer sus cuentas y bienes personales y de sus familias, su patrimonio, su forma en cómo genera sus ingresos, si paga impuestos y si da ayudas sociales, hacia ese techo de vidrio se llevaría a los políticos.
Viene una tendencia donde la sociedad civil, colectivos de auditoría y veeduría harán que los políticos sean más transparentes, monitorearán los vínculos entre las Personas Políticamente Expuestas (PPE) y que sus fondos y patrimonios no estén vinculados a orígenes irregulares, pero también a nivel institucional también ya hay una ley de política limpia y una unidad que regulará el financiamiento, la transparencia y fiscalización de los partidos políticos y candidatos.
Son muchos los cambios y retos que vienen para los partidos y políticos en este proceso electoral 2017, donde la adopción de las mejores prácticas disminuirá los riesgos de los vínculos entre el lavado de dinero y la corrupción en algunos políticos.
En otros lugares del mundo a las Personas Políticamente Expuestas se les califica como dignos de ser monitoreados para determinar si estos o sus operaciones son o no de alto riesgo, se les fiscaliza y se les pide rendición de cuentas. Hacia ahí vamos, porque eso quieren quienes se abstienen de votar.