Tantos con los requisitos exigidos, debió haber muchos con interés en unos cargos en los que se les puede prestar un servicio muy grande a la Patria.
El derecho es tan amplio, contrario a lo que se cree, posibilita el que no se tenga que ser un curtido penalista para gerenciar con éxito el impulso de la acción penal en representación de la sociedad. Sí, con el celo por cumplir con el deber y con la inclinación al estudio indispensable. Porque se aprendió en las aulas y lo confirma la vida, el derecho nunca termina de estudiarse.
La ley y la doctrina que lo fundamenta deben ser asunto de todos los días, como la Biblia. La relatividad a la que también pueden ser permeables ciudadanos ilustres, quizás minimice el valor del estudio ante la experiencia. Pero ni uno ni otro es superior, ni sin uno o sin otro, se es inhábil para desempeñarse como fiscal 5 estrellas.
Pudieron acudir muchos, incluidos varios que fueran motivados solo por el deseo de ser visibilizados en el mercado laboral, u otros para quienes la expectativa de la fascinación del poder les seduce y compensa el costo de oportunidad a pagar.
Muchos pudieron dar relevancia a ese proceso de vital importancia para la vida cívica de nuestro país. Pero no lo hicieron.
Por la desconfianza en el proceso, aun cuando se confíe en los integrantes de los encargados de realizarlo, los integrantes de la Junta Proponente. Contradicción. Otra desafortunada, como la de proponer el mayor debilitamiento institucional del Ministerio Público mediante la designación de tres en una junta para su conducción.
Los fiscales hay que elegirlos entre lo que se tiene. Que es bueno. Y será mejor aún en el cometido. Estos son otros tiempos, cualquiera que llegue va a realizar una labor extraordinaria. Porque como ahora, no dejarán que sea de otra.