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¿Más de lo mismo?

Honduras está pasando por momentos cruciales pero que pueden significar una oportunidad para promover cambios que conduzcan a un mejor futuro para nuestro país y no simplemente continuar haciendo lo mismo de siempre.

La epidemia del coronavirus sigue poniendo en riesgo la vida de muchas personas en todo el mundo. A la fecha de este artículo y aumentando a cada minuto, el número de infectados era de 67.8 millones y más de 1.5 millones de fallecidos. Números dramáticos y dolorosos.

Nuestro país, además de la epidemia sanitaria, se ha visto azotado por dos tormentas tropicales que provocaron daños en la mayor parte del territorio nacional, incluyendo lógicamente gran parte de la infraestructura y muchas áreas de cultivo, pero además afectando a miles de personas que vieron sus hogares inundados por el agua, obligándoles a refugiarse en albergues donde muchos permanecen todavía.

Cuando observábamos las correntadas de agua que inundaban poblados, áreas de cultivo, provocaban derrumbes en las carreteras y destruían viviendas, solo se nos venían a la mente los daños provocados por el huracán Mitch, que también afectó Honduras a finales del año 1998.

El gobierno de la República ha diseñado un plan para evaluar los daños a cargo de una misión de expertos enviada por la Cepal y otra por el gobierno de Israel. También ha designado un Consejo Consultivo integrado por profesionales reconocidos, algunos con experiencia derivada del Mitch, para acompañar las actividades de los funcionarios públicos y contribuir a la formulación de un Plan de Reconstrucción Nacional.

Adicionalmente, el Presidente de la República ha apelado a la cooperación de la comunidad internacional y de la banca multilateral, puesto que es evidente que los recursos que puede aportar el gobierno de su propio presupuesto resultarán insuficientes para la enorme tarea de reconstrucción.

Ante la disyuntiva en que estamos, vale la pena recordar parte de lo expresado por Albert Einstein, físico alemán, considerado el científico más importante y reconocido del Siglo XX: “No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo.

La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias…”.

Las crisis no se resuelven solas, sino que por las acciones que se tomen, pero debemos aprender de las experiencias pasadas, para el caso el Mitch, y tomar las medidas no solo para reconstruir la infraestructura dañada sino que también para evitar que otros fenómenos similares sigan provocando los mismos daños, una y otra vez. Dejemos de ser masoquistas.

Esperemos que el Plan de Reconstrucción no se limite únicamente a la parte de infraestructura y obra física, sino que también incorpore el fortalecimiento de los servicios de salud para continuar luchando contra la epidemia del virus y las inversiones para adaptar el modelo educativo público a la nueva normalidad y así evitar que miles de niños que asisten a los centros públicos de enseñanza se queden aún más rezagados en su proceso de aprendizaje. Súper importante será la transparencia y el buen uso de los recursos.