El nuevo apartheid es el tráfico de personas; la trata es un crimen. Hoy se visualiza una esclavitud moderna con millones de dinero en ganancias manchadas de sangre y pilas de víctimas tendidas en el trasiego que los traficantes usan con las personas ilusionadas en la falsa promesa de encontrar mejor vida, misma que países corruptos como este, le roba todos los días a los ciudadanos.
Por esta y muchas razones más, la trata de personas es un problema mundial y uno de los delitos más infame que existe, visto que arranca de tajo la dignidad a millones de personas. Estos traficantes de humanos engañan a mujeres, hombres y niños, además de someterlos a situaciones de explotación, desde la sexual, aparte de los trabajos forzosos, la servidumbre doméstica, la mendicidad infantil y la extracción de órganos para la oferta y demanda en el oscuro camino que cruza todas las fronteras posibles para llegar a la unión americana.
El lucro organizado deja escandalosos dividendos con cifras variantes que ascienden a miles de millones de dólares por año. Estas 'ganancias' obtenidas por los grupos delictivos, se convierten en un poderoso objetivo contra las personas más pobres que son mercancías y objetos para ser explotadas como en un horroroso mercado de compra y venta.
Con este objetivo de reducir tal crimen, la 'Operación Chakal', del Ministerio Público, ha sido ejecutada simultáneamente en siete ciudades de Honduras, donde se capturó entre policías y particulares involucrados de 'trasladar' hondureños, nicaragüenses, cubanos, hindúes, chinos, africanos y una larga lista de personas que estaban siendo llevadas hasta los Estados Unidos por un grupo de 'coyotes' que movía unas cien personas semanalmente, bajo una cantidad de dinero, pagada por cada migrante, que oscila entre unos doce mil dólares.
La operación fue en conjunto; El Salvador y Guatemala detuvieron a más de 600 personas, mediante la cual EE UU brindó apoyo a las tres naciones; asimismo, propició la coordinación e intercambio de información para el combate de estos delitos, tales como el tráfico de migrantes indocumentados.
Pero lo cuadrado de este triángulo norte que propicia el delito del tráfico de personas, tiene su cultivo esparcido en el fondo de una impunidad con profundas raíces de corrupción que le roba oportunidades a la gente y busca huir de la mano de delincuentes, en una zona de captación, tránsito y llegada de víctimas de trata, con destino final a México y Estados Unidos, dejando atrás un rastro de marginación, pobreza, exclusión, discriminación social, violencia, falta de acceso a oportunidades e inestabilidad política y económica; ausencia de políticas públicas amplias e incluyentes, la descarnada indiferencia estatal, la fallida gobernabilidad, la corrupción y una democracia de propietarios. Adicionalmente, las élites de carroña que tienen de rehén al triangulo norte hacen un cuadro espantoso de subdesarrollo y vacío en el abismo que cruza la trata y tráfico.
Esta es la preocupación más alta del presidente electo en EEUU, por eso se ha propuesto crear un nuevo departamento como parte de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC), del Departamento del Tesoro de EEUU, para investigar la corrupción en Centroamérica: uno de los objetivos que el presidente electo, Joe Biden, tiene para la región.
Así lo refleja su estrategia denominada: 'Plan de Biden para fortalecer la seguridad y la prosperidad en colaboración con los pueblos de Centroamérica', misma que expone lo siguiente: La corrupción impide que las naciones gobiernen de manera efectiva; desvía los recursos necesarios para inversiones críticas en áreas como infraestructura y educación, aleja la inversión externa, crea una crisis de legitimidad en las democracias frágiles y deja a los países vulnerables al crimen organizado. ¡Vamos a ver qué forma adquiere este triángulo cuadrado de tanto robo y crimen!