Columnistas

La ética y la moral en la política

Cuando en Honduras transiten libremente la ética y la moralidad; y, la justicia, la verdad y el buen juicio encuentren libres avenidas y calles para prevalecer; y los tomadores de decisiones sientan vergüenza y dejen de llamar “a lo malo bueno y a lo bueno malo”, sentiremos una verdadera transformación de nuestro país hacia el desarrollo, progreso, bienestar y tranquilidad; en la condición actual de inestabilidad y de injusticia social que vivimos, este escenario es imposible de alcanzar.

Es injusto y repudiable que utilicen el poder para crear un ambiente político de necesidad partidaria cuya única finalidad es, a través de la manipulación, el encubrimiento de sus actos delincuenciales, a cualquier precio, y la impunidad que son las fuentes de todas las desgracias que nos aquejan.

Es imperativa la renovación de la clase política. La actual, altamente desprestigiada, ya no representa los intereses de un pueblo inmensamente insatisfecho, agredido por su indigna actuación.

El pueblo ya no cree en la clase política, no lo engañan más. Urge un cambio de políticos en Honduras, una nueva generación que pueda merecer con dignidad el cargo de elección popular que el pueblo le otorga, es importante que los candidatos a cargos de elección popular no estén inmersos en un mar nebuloso en el plano ético, ni que siquiera haya sido salpicado por el tsunami de la corrupción. Desde el 25 de septiembre del 2014 se presentó en el Congreso Nacional el proyecto de “Ley de la Ficha Limpia o Ley de Inelegibilidad de Candidatos a Cargos de Elección Popular”, una iniciativa de interés público,la que aun duerme en el sueño de los justos, el mismo sueño duermen los proyectos de Ley de la Anticorrupción y de la Ley de Colaboración Eficaz.

Pues, a raíz de presentar en el Congreso Nacional este proyecto de Ley de la Ficha Limpia, los políticos interesados promovieron y aprobaron la Ley de Política Limpia o Ley de Financiamiento, Transparencia y Fiscalización de los Partidos Políticos, la cual es excelente en el papel pero en su aplicación se queda corta ya que sobran los ejemplos desde alcaldes, regidores, diputados etc, quienes estando en el poder, y con el cinismo que los reviste, han aceptado, públicamente, haber sido financiados, unos con el robo de los fondos de nuestras instituciones públicas, otros, con dinero del crimen organizado y hasta ahora, la mayoría, impunes… es por eso que urge aprobar la Ley de la Ficha Limpia como un mecanismo preventivo, un filtro, para evitar la ejecución de los actos reñidos con la moral y la ética de individuos sin valores y principios que nos afectan colectivamente.

Reitero que la Ley de Política Limpia trata de financiamiento exclusivamente, mientras que esta futura Ley de la Ficha Limpia trata sobre la ética y la moralidad del candidato a cargo de elección popular, son escenarios completamente distintos.

De que le sirve al pueblo hondureño tener una serie de Leyes las mejores del planeta, si los que las fabrican, ejecutan u operan son autoridades miembros de la industria de la corrupción, es inconcebible que personas así, manoseen la Constitución y demás leyes. Es urgente establecer un filtro a través de la Ley de la Ficha Limpia.

Prohibido olvidar que quienes ejercen un cargo público, en cualquier nivel, no se encuentran en la misma plataforma ya que son mayores sus responsabilidades y obligaciones que la de los ciudadanos comunes.

También es prohibido olvidar que ser ciudadano, ciudadana implica un alto grado de responsabilidad, entre otros, al ejercer su deber y derecho a elegir y ser electo a cargos de elección popular por lo tanto, es obligatorio escoger a las personas con una hoja de vida limpia lo cual es fundamental para hacer que la política cumpla con su único objetivo: lograr el bien común.

La Ley de la Ficha Limpia nos orientaría a perfilar a los mejores hombres y mujeres, que con su conducta previamente demostrada, basada en la honradez y capacidad, sean dignos de nuestra confianza para regir los destinos de nuestra nación. Si bien es cierto que como humanos todos tenemos techo de vidrio a la actual clase política, ya se les quebró completamente.

La inmensa insatisfacción del pueblo hondureño, prevaleciente y en ascenso, obliga aprobar esta Ley para convertirla en una poderosa arma de depuración y así impediremos o le haremos más difícil la permanencia o el ascenso, en la administración pública, a los amorales, a los corruptos.

Es un anhelo permanente, de los pueblos del mundo y particularmente del hondureño, aniquilar la impunidad y la corrupción con sus miserables consecuencias. Es una lucha obligada de todos.