Cuando recién empezaba a trabajar en el Banco Central de Honduras y mientras todavía estudiaba economía, era frecuente que me preguntaran: ¿usted es monetarista o keynesiano?, ya que suponían que por trabajar en el Banco Central tendría que ser monetarista. Hoy en día los que no están familiarizados con la economía ven con cierto desdén las inclinaciones keynesianas, que a su juicio son posturas izquierdistas y hasta desfasadas. De igual forma, piensan que los monetaristas son conservadores y acérrimos derechistas. La verdad es que tanto monetaristas como keynesianos tienen algo bueno que aportar al mundo de la política económica. Por ejemplo, el padre del monetarismo, Milton Friedman (1912-2006), alcanzó a predecir como en los años setenta sobrevendría un período de estanflación (inflación y desempleo), recomendando la intervención de los bancos centrales; mientras que el padre del keynesianismo, John Maynard Keynes (1883-1946) supo recomendar las acciones requeridas para enfrentar las consecuencias de la Gran Depresión de los años 30.
¿Qué tenemos que decir los economistas ante la crisis generada por el coronavirus? Sinceramente nada nuevo. Ya los monetaristas y los keynesianos nos enseñaron que las crisis se deben afrontar con la política monetaria y con una agresiva actuación fiscal. El Banco Central tiene que bajar la tasa de política monetaria, actualmente en 3.75%, mientras que la Secretaría de Finanzas asume la obligación de encontrar los recursos internos y externos que le permitan solventar la caída de impuestos y los fuertes gastos que impone la pandemia. ¿Cuánto puede disminuir la tasa de política monetaria? Es obvio que lo máximo es llegar a cero, cifra a partir de la cual se cae en lo que los economistas llamamos la trampa de la liquidez, punto en el cual la política monetaria convencional pierde capacidad para animar la demanda agregada, o más simplemente, es inefectiva para estimular la actividad económica y disminuir la inflación, la cual afortunadamente todavía es baja, ya que al mes de julio de 2020 ascendía a 3.10%, en contraste a la del año pasado situada en 4.69%.
¿Cuánto puede endeudarse la Secretaría de Finanzas? Parece claro que el límite del 50.0% del Producto Interno Bruto (PIB) bajo el actual panorama ya no tiene ningún sentido. Si resulta necesario debe traspasarse tal porcentaje. El problema aquí no es tanto ese límite, sino más bien cómo se utilizarán los nuevos recursos: gastarlos en pagar a los médicos y enfermeras, y destinarlos al apoyo de las alcaldías y las mipyme es un fin valedero; usarlos para sostener los altos sueldos de la burocracia estatal sería un abuso; permitir que una parte se la engulla la corrupción, además de un delito, es toda una desgracia nacional.
Finalmente, debemos señalar que una vez que la política monetaria resulta inefectiva, la política fiscal está obligada a actuar con mayor agresividad, ya que es lo único que permite a la actividad económica salir de la crisis y asegurar el futuro bienestar