Columnistas

Elecciones estilo Honduras

Cada cuatro años –a partir de la reinstauración de esto que llamamos democracia-, los hondureños nos levantamos tempranito a hacer fila en nuestro centro de votación. En algunos lugares, la gente recorre largas distancias bajo la inclemencia del sol o de la lluvia, luego hace agotadoras colas a la espera de su turno para mancharse el dedito –una práctica troglodita que ya solo se ejerce en Honduras- y le echa el voto a sus candidatos.

¿Y qué hemos ganado en estos 37 años de procesos electorales ininterrumpidos? Basta recordar que la Constitución, redactada por la Asamblea Nacional Constituyente electa el 20 de abril de 1980, estuvo a punto de pasar a “mejor vida” en el primer gobierno electo democráticamente tras los regímenes militares. El motivo: El presidente de ese entonces, Roberto Suazo Córdova -que hoy cumple 90 años- se quería quedar dos años más. Sus secuaces intentaron convertir el Congreso en una Constituyente y eso dio paso a una crisis político-institucional sin precedentes.

Así ha transcurrido la historia político-electorera de nuestra Patria, donde lo que pesa no es la ley, ni siquiera la Constitución –peor aún una ley secundaria como la Ley Electoral-, y en cada elección afloran las denuncias de fraude, robo de urnas, pérdida y adulteración de actas.

En 2011, los miembros del entonces Tribunal Supremo Electoral –que de “supremo” solo tiene el nombre- soñaron despiertos y tuvieron la ilusión de una nueva ley y mandaron al Congreso lo que llamaron Ley para la Participación Política Electoral. De más está decir que más tardaron en enviarla que los diputados en engavetarla.

Los pobres soñaban en su proyecto con un TSE autónomo de los partidos y, como si eso fuera poco, que los políticos sacaran sus manos de las mesas electorales. También proponían la rendición de cuentas de los partidos por lo del financiamiento.

“Si buscas distintos resultados –dijo una vez Albert Einstein- no hagas siempre lo mismo”.

La misma Ley Electoral, las mismas actitudes de los políticos, las mismas acciones, nos darán los mismos resultados, cada cuatro años. Entonces, ¿de qué nos asustamos?

*Periodista