Elecciones 2025: lecciones y aprendizajes

Las elecciones de Honduras celebradas el año pasado dejaron una serie de lecciones y aprendizajes que es necesario identificar de cara a una eventual reforma electoral

  • Actualizado: 23 de abril de 2026 a las 00:00

Las elecciones de Honduras celebradas el año pasado dejaron una serie de lecciones y aprendizajes que es necesario identificar de cara a una eventual reforma electoral.

El proceso estuvo marcado por múltiples desafíos, muchos de ellos políticos, pero también técnicos y logísticos. Quizá lo más destacado haya sido el fuerte retraso en la publicación de los resultados preliminares y en los escrutinios especiales, que dejó a la ciudadanía con una gran incertidumbre sobre quiénes habían resultado electos hasta casi finales de diciembre.

En estos comicios se implementaron dos tecnologías cuyo desempeño contrastó de manera marcada. Según reportes, la identificación biométrica de los electores operó con éxito en 9 de cada 10 centros de votación. El sistema de transmisión de resultados, en cambio, falló: dejó a la población hondureña sin certidumbre sobre quién sería su presidente durante semanas.En el ámbito electoral, como también pasa en otras actividades, lo que sale bien no es memorable, porque sucedió de la manera que debía. Sin embargo, los desperfectos y contratiempos quedan en el recuerdo de los ciudadanos y condicionan la percepción que se tiene de todo el proceso electoral ¿Qué recuerda el ciudadano que se autenticó y votó sin inconvenientes: ese trámite, o la larga espera frente al televisor? Muy probablemente, la espera.

En un contexto de desafección ciudadana y pérdida de confianza en las instituciones, los organismos electorales deben evitar perder su capital principal, la credibilidad. Analizar una elección, con la complejidad que estas tienen, como si fuera una sola unidad impide ver lo esencial: qué funcionó, qué falló y cuáles fueron las razones. Solo desde ese análisis desagregado, los entes electorales pueden extraer lecciones que sirvan para mejorar los procesos futuros.

Honduras desplegó un conjunto amplio de herramientas tecnológicas: identificación biométrica, transmisión de resultados, conectividad satelital y sistemas de trazabilidad. No se trató de una solución aislada, sino de un ecosistema completo. Sin embargo, en el análisis inmediato, la percepción de demora en la publicación de resultados terminó condicionando la evaluación del proceso en su conjunto y especialmente del componente tecnológico.Hoy, con los informes finales de las misiones de observación electoral -incluidos los de la Unión Europea (UE) y Transparencia Electoral- ya publicados, es posible afinar el diagnóstico.

La jornada electoral, en sí misma, dejó un dato que no debería perderse: el proceso de votación funcionó. Hubo participación, organización y, según coinciden las misiones internacionales, una valoración mayoritariamente positiva del desarrollo de la jornada en los centros de votación. La ciudadanía y el Consejo Nacional Electoral (CNE) cumplieron.

Honduras tiene una oportunidad de hacer cambios significativos en la forma en la que hace las elecciones. Más allá de una reforma electoral profunda, aspectos técnicos y protocolos administrativos que garanticen tiempo suficiente para las contrataciones, respeto a la aprobación de los presupuestos y estándares apropiados en la evaluación y contratación de proveedores pueden hacer una gran diferencia.

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