El Vaticano saluda la "providencial coincidencia de calendarios"

Nostra Aetate sigue inspirando a los miembros de la Iglesia católica, en diversos niveles, a fomentar relaciones respetuosas y el diálogo con personas de otras confesiones

  • Actualizado: 05 de marzo de 2026 a las 00:00

La Declaración Nostra Aetate ("En nuestro tiempo") promulgada el 28 de octubre de 1965 por el papa Pablo VI durante el Concilio Ecuménico Vaticano II (1962-1965) es un documento histórico que redefinió las relaciones de la “Iglesia Católica con las religiones no cristianas”. Fomenta el diálogo, la unidad y la paz, reconociendo destellos de verdad en otras religiones y condenando el antisemitismo y la discriminación.

Nostra Aetate sigue inspirando a los miembros de la Iglesia católica, en diversos niveles, a fomentar relaciones respetuosas y el diálogo con personas de otras confesiones. Respecto al islam, el documento conciliar enfatiza que «la Iglesia también considera con estima a los musulmanes, que adoran al único Dios, vivo y subsistente, misericordioso y omnipotente, creador del cielo y de la tierra, que ha hablado a la humanidad».

El Ramadán es el mes más sagrado del islam y conmemora el momento en el que Alá reveló el Corán al profeta Mahoma. Durante 29 o 30 días, los adultos sanos practican el ayuno diario desde el amanecer hasta el anochecer, absteniéndose de comer, beber, fumar y mantener relaciones sexuales para fomentar la autodisciplina, la purificación espiritual y la empatía. «Ramadán significa quemar y ardiente».

Desde 1967 el Vaticano envía mensajes anuales al mundo islámico con motivo del Ramadán Estos mensajes, emitidos por el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso (antes Pontificio Consejo) expresan solidaridad y buenos deseos al finalizar el mes de ayuno, promoviendo la amistad y el entendimiento entre cristianos y musulmanes. Los mensajes se enfocan en temas comunes como la paz, la fraternidad humana, el cuidado de la creación y la convivencia, a menudo señalando la coincidencia con tiempos litúrgicos cristianos como la Cuaresma.

Como se recordará, el Papa Francisco ha sido el primer pontífice de la Iglesia en visitar los Emiratos Árabes Unidos (EAU) donde el 4 de febrero 2019 suscribió con el Gran Imán de Al-Azhar, Ahamad al-Tayyeb, la "Declaración de Abu Dabi".

En el 2026, la celebración tuvo una «providencial coincidencia de calendarios» El mes del Ramadán inicio el 18 de febrero y concluye el 19 de marzo 2026. En la Iglesia católica el tiempo de Cuaresma inicio con el Miércoles de Ceniza (18 de febrero) y cierra el 2 de abril del 2026, cuando concluyen los 40 días de la Cuaresma.

El 17 de febrero 2026 el Dicasterio para el Diálogo Interreligioso del Vaticano, envió un mensaje de buenos deseos a los musulmanes de todo el mundo. El texto, firmado por el prefecto del Dicasterio para el Diálogo Interreligioso, el cardenal Jacob Koovakad, y su secretario, Indunil J.K. Kodithuwakku, pone el acento en la fraternidad, la esperanza y la construcción de la paz en un contexto global marcado por la fragilidad y el conflicto.

“Es con gran alegría que me dirijo a ustedes con ocasión del mes del Ramadán”, comienza el mensaje, subrayando la “cercanía, solidaridad y respeto” hacia los musulmanes, creyentes en un Dios “uno, vivo y subsistente, misericordioso y todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, que ha hablado también a la humanidad”.

El texto reconoce que, en un mundo saturado de información y narrativas contrapuestas, el discernimiento se vuelve más difícil y el sufrimiento más agudo. En ese contexto surge la pregunta decisiva: “¿Cómo podemos encontrar un camino hacia adelante?”. Desde una perspectiva puramente humana, admite el mensaje, la respuesta puede parecer esquiva, generando “una sensación de impotencia”.

El mensaje insiste en que solo en Dios se encuentran “la esperanza del mundo venidero y la paz tan profundamente deseada por todo corazón humano”. Por eso, cristianos y musulmanes —junto con todas las personas de buena voluntad— están llamados a “imaginar y abrir nuevos caminos” para renovar la vida, a través de la oración, el ayuno y las obras concretas de caridad. Por ello, citando a san Pablo, el texto exhorta: “No se dejen vencer por el mal, sino venzan el mal con el bien”.

De manera especial, el Dicasterio se dirige a quienes sufren “en el cuerpo o en el espíritu” por su sed de justicia, igualdad, dignidad y libertad, asegurándoles la cercanía espiritual de la Iglesia católica y su solidaridad. El mensaje concluye deseando que este tiempo compartido de Ramadán y Cuaresma se convierta en un catalizador de transformación interior y de renovación del mundo, “donde las armas de la guerra den paso al coraje de la paz”. Una paz que nace, en palabras del papa León XIV, del “desarme del corazón, de la mente y de la vida”.

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