Cuba, por su ubicación estratégica, tuvo un papel extraordinario en el ámbito económico, político y social durante la época colonial. Desde la isla se facilitaba el tránsito hacia otras colonias, lo que la convertía en un punto clave para el comercio y el intercambio de bienes. Durante la insurrección anticolonial en los dominios españoles en América, el puerto de La Habana se transformó en una plataforma militar utilizada para atacar a los movimientos insurreccionales en otras regiones, ese contexto explica por qué Cuba fue el último país en obtener su independencia: España intensificó su dominio sobre la isla, realizando numerosas concesiones con el objetivo de evitar su emancipación. La importancia de Cuba trascendió el dominio español, también lo fue para todas las potencias coloniales de la época. La Habana fue ocupada por los ingleses durante once meses, entre 1762 y 1763, en el marco de la guerra de los Siete Años (1756-1763). España, para recuperar La Habana cedió a la Florida.
En el ámbito internacional, la política de la “fruta madura” surgió el 28 de abril de 1823, formulada por John Quincy Adams, entonces secretario de Estado de Estados Unidos y futuro presidente. Esta doctrina sostenía que, debido a leyes de “gravitación política”, Cuba acabaría bajo el control o anexión estadounidense una vez que se separara de España.
España reconoce la soberanía de Cuba 1898, pero a la salida de los españoles, entraron las tropas norteamericanas, imponiendo la Enmienda Platt, que era un apéndice de la Constitución. Con ese acto se le permitía a Estados Unidos establecer bases militares (Base de Guantánamo) e intervenir a futuro en la isla.
La insurrección revolucionaria encabezada por el comandante Fidel Castro terminó con los gobiernos apoyados desde Washington el 1 de enero de 1959. Dado al carácter popular de la acción armada y luego las declaraciones que apuntaban a transformaciones de carácter popular, asustó a los jerarcas del gobierno de Estados Unidos y rápidamente empezaron las conjuras que al final terminaron con la invasión de Playa Girón en abril de 1961, aquella invasión que tenía el evidente propósito de derrocar a la dirección revolucionaria fracasó estrepitosamente. En este contexto, se declara el carácter socialista de la revolución, circunstancias que sirvieron de pretexto para las acciones de los Estados Unidos orientadas a bloquear el proceso.
Desde 1961, a la fecha, Estados Unidos ha aplicado unas 700 acciones orientadas a bloquear la actividad económica, social y cultural de la nación caribeña. El bloqueo ha sido total. Lo que se ha dado en las relaciones entre Cuba y EE.UU., es una guerra híbrida; ha venido combinando métodos convencionales con tácticas irregulares.
Lo último ha sido el bloqueo energético, cuestión que ha puesto en más evidencia la agresividad de los jerarcas estadounidenses. En este momento, en Cuba no hay medicinas, equipos de laboratorio ni reactivos para pruebas diagnósticas y la gente pasa dificultades en su alimentación. En estas circunstancias, la administración Trump amenaza con una intervención militar a la isla. Es un crimen.