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Crónica de una muerte anunciada

Con el anuncio del mayor data center de la empresa de telefonía privada, al cual el primer mandatario de Honduras colocó recientemente la primera piedra, se le está dando el tiro de gracia a la Empresa de Telecomunicaciones de Honduras, conocida comúnmente como Hondutel. Y la verdad es que Hondutel está con estertores de muerte, muerte causada en primer lugar por los diversos mandatarios de la nación, por el saqueo constante a la que fue sometida durante su existencia y por la desidia de sí misma.

Analizando cada mandato gubernamental estos jamás tuvieron la visión de hacer a Hondutel un monstruo de la telefonía, ya que no fueron innovando ante los avances que la comunicación ha tenido en los últimos 20 años a nivel internacional, nos quedamos con el punto y guion de la clave Morse, con el incipiente manejo de telefonía celular que, así como nació, expiró rápidamente.

Vendió bandas de comunicación a precios de gallo muerto e irreverentemente la estatal telefónica debió prestar su infraestructura para que el nuevo engendro creciera de manera desmesurada, hoy un gigante de la comunicación, reza el dicho: “cría cuervos y te sacarán los ojos”.

Además, el tráfico gris de empresas de maletín que han robado y siguen robando comunicación y con ello la pérdida económica, porque no hay ingresos y, aunque se sepa quiénes son los responsables del tráfico gris, están apadrinados por tiburones y como del “árbol caído hay que hacerlo leña”, no digamos de un moribundo; “hagámoslo fantasma”. Hondutel se convirtió en el cochinito tipo alcancía que había que acudir cuando el Estado no podía cumplir con sus compromisos financieros, ya sean con la deuda interna y con la deuda externa.

Era y no lo sé ahora, que había que romper la alcancía y esto provocó el descalabro financiero de la empresa. (...).

Recuerdo cuando un gerente de Hondutel se ufanaba que había empezado la recuperación de la empresa, que había obtenido ganancias en muchos años, ya que los números anteriormente solo pintaban rojo, más se le olvidó decir que esas supuestas ganancias se debían a que a centenares de empleados habían solicitado su cesantía, también “cortaron” a los trabajadores por contrato, o dicho en otras palabras habían reducido la masa laboral y esos dineros que ya no eran pagados se veían reflejados en los números en verde que tenía Hondutel, esta panacea solo duró solo un par de años, hoy, la empresa muere lentamente y nadie, absolutamente nadie, hará nada para revivirla porque los intereses están fijos en las empresas privadas que ofrecen celulares de última generación y mientras el público sea complacido con las últimas versiones de pantallas que mantienen idiotizada a la hondureñidad seremos testigos del entierro de la empresa que nos debió entrelazar a todos a través de la comunicación, pero que al final se volvió bruta, ciega, terca, sorda y muda. Descanse en paz.