Hace un par de semanas, cuando había mucho por cuestionar si se hablaba de política en medio de esta emergencia, escribí precisamente sobre eso… hablar de política en tiempos de coronavirus, con énfasis en que la democracia es buena para la salud. Hoy ya se está hablando de política y se discute como tema si se debe o no hacer elecciones primarias.
En cualquier país del mundo donde la pandemia esté contaminando y provocando muertes, la población se ensaña con cualquier político que lleve agua a su molino en este momento de angustia, incluso hasta de los políticos que quieran hacer bien las cosas y ser solidarios se les está vigilando al igual que a las autoridades políticas a las que les toca tomar las decisiones y cargan con toda la responsabilidad. Como ha tocado ahora tomar decisiones económicas para el control de esta pandemia, igual tocará más temprano que tarde tomar decisiones sobre la inversión que el Estado deberá hacer para la realización de los procesos electorales, porque no se puede postergar las elecciones, tan importantes para la democracia de un país que permiten elegir nuevos mandatos.
El calendario electoral es un mapa en la ruta cuyo objetivo claro es garantizar el inicio de un nuevo mandato presidencial, en donde originalmente se debe transcurrir por un proceso de elecciones primarias para que los partidos políticos que irán a contienda escojan a su mejor líder de todos los movimientos internos. En consecuencia, todo se debe reordenar en función de hacer lecciones primarias, teniendo el Estado condiciones presupuestarias para la verificación de las mismas según el artículo 19 de la Ley de Financiamiento, Transparencia y Fiscalización a Partidos Políticos, pero además teniendo los partidos políticos un compromiso ineludible de contribuir a este proceso que sirve de igual forma para limpiar sus casas y mitigar las diferencias.