Columnistas

Compromiso de las universidades

Ante la amenaza del coronavirus a la salud de la población y la casi segura ampliación de las medidas de confinamiento para salvaguardar la vida humana, es necesario que las universidades del país conviertan la evaluación presencial actual en un sistema de evaluación no presencial, primordialmente, pero no a mata caballo. En esta emergencia sin precedentes, las universidades tienen un rol determinante como actor clave académico y científico y un reto de involucrarse aportando al gobierno su granito de arena, pero, además, y de forma intrínseca, deben ser ejemplo de transformación e influencia con su comunidad de docentes y estudiantes.

A estas alturas de la emergencia todas las universidades ya deberían tener aprobadas y oficializadas las clases en modo virtual para lo que resta del año 2020, y que la transición a esta modalidad tenga lupa y responsablemente se perfeccione su didáctica y tecnología circunscrita al campus virtual en el que interactúan con los alumnos. Como no es una transición a mata caballo, ya para junio debieran estar acordes a una mejora continua en lo pedagógico y tecnológico, habiendo analizado contenidos temáticos basados en las diferentes orientaciones teóricas y metodológicas, currículos, competencias, experiencias y recursos bibliográficos disponibles para las carreras y asignaturas.

Las que todavía están pensando impartir clases en modo presencial, deben sopesar entre sus dudas que la vida de un estudiante y docente tiene mayor peso que un balance administrativo financiero. El compromiso ante el coronavirus va de lo interno a lo externo: oficializar las clases virtuales para el resto del 2020 y que el proceso lleve a una verdadera transformación didáctica y tecnología; reunir a las autoridades universitarias y acordar un documento con recomendaciones sobre criterios generales para la adaptación del sistema universitario hondureño ante la pandemia y definir una política general universitaria para apoyar al gobierno ante el coronavirus.