Antisociales

El Partido Libertad y Refundación (PLR), su oligarquía Melista, dejaron de ser alternativa electoral para convertirse en amenaza social

  • Actualizado: 10 de enero de 2026 a las 00:00

El Partido Libertad y Refundación (PLR), su oligarquía Melista, dejaron de ser alternativa electoral para convertirse en amenaza social. Desistieron de la persuasión democrática al fomentar la violencia -fuera vandalismo y hasta terrorismo- para implementarla como estrategia política ante su imposibilidad de ganar limpiamente en las urnas. La violencia del PLR destaca características claras:

1. La descalificación de las instituciones judiciales, electorales y toda la que se interponga a sus arbitrariedades.

2. El concitar odio y propiciar hostigamiento hacia las consejeras electorales, funcionarios judiciales, periodistas y ciudadanos que nos atrevemos a cuestionar sus comportamientos antidemocráticos.

3. La instrumentalización de ´los colectivos´, llamados con mayor precisión “comandos insurreccionales”, por su productor el presidente Mel Zelaya. Los antisociales, que como turbas, intimidan, amenazan, bloquean y alteran la convivencia pacífica y la vida de los ciudadanos honrados, contrarios a su relato, a la ficción que promueven.

4. La manipulación mental y emocional a sectores socialmente vulnerables, al prometerles una epopeya de romántica “resistencia”, siendo la realidad que los lanzan a problemas de los que no les ayudan a salir y a los sacrificios inútiles, excepto para sus manipuladores. Toda la violencia del PLR va destinada a crear caos, tal la habilidad de su instigador. El estado democrático está obligado a neutralizar la estrategia violenta melista: más allá de pretender alterar los resultados electorales o impedir la alternabilidad en el ejercicio del poder, lo que se busca es generar ingobernabilidad, propiciar el autoritarismo y para todo ello, romper el orden constitucional. Suprimir el diálogo, el debate y fundarse en la ley de la selva. Son antisociales: desprecian la legalidad, irrespetan la diversidad, culto a la personalidad de un caudillo, arraigo de un gobierno de nepotismo y negación de la responsabilidad ante el daño causado. Antisociales.

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