Estas palabras las escribió hace algunos días uno de los participantes de un nuevo programa online creado para poner fin a la adicción a la pornografía: “Tengo 52 años y soy adicto al porno. Así de claro. Tras mucha reflexión, creo que lo consumo principalmente como válvula de escape de los problemas y ansiedades de la vida diaria. He tratado de salir de este círculo vicioso en varias ocasiones, sin éxito.
Aunque desanimado, nunca he arrojado la toalla. Como en otras facetas de la vida, hace falta motivación, perseverancia y método. Nunca tuve un intento serio con un método específico”. Cuando me llegó información sobre este programa me interesé en investigarlo, pues en mi labor educativa compruebo con frecuencia los estragos que produce esta esclavitud. La sensación de soledad y vacío, la inseguridad y la pérdida de control sobre la propia vida, la debilitación del carácter y sobre todo la imposibilidad para establecer relaciones afectivas auténticas con otras personas son algunos de sus nefastos efectos. Para muchos, la pornografía es una epidemia silenciosa que está destruyendo muchas vidas.
Strive, el programa creado por Cardinal Studios, propone un proceso de desintoxicación de 21 días. La página www.strive21.com menciona haber ayudado a cerca de seis mil hombres a salir de la adicción. Está disponible en inglés y en español, de forma gratuita por tiempo limitado. En cada uno de los 21 días, los participantes ven un video corto que les brinda un desafío particular.
Los creadores del programa, Chris Cope, propietario y director creativo de Cardinal Studios, y Matt Fradd, un autor y orador católico que logró liberarse de la pornografía, presentan el programa “que ayuda a los hombres a entender por qué van al porno en primer lugar, por qué deberían liberarse y cómo hacerlo”.
Fradd, autor de The Porn Myth: Exposing the Reality Behind the Fantasy of Pornography (“El mito porno: exponiendo la realidad detrás de la fantasía de la pornografía”), dice que el programa adopta un enfoque que incorpora lo emocional, psicológico, neurológico y espiritual.
En los primeras sesiones se aconseja a los participantes que coloquen un filtro en sus dispositivos. Se les ofrece una prueba gratuita de Covenant Eyes, un servicio de internet que monitorea, analiza y procesa la actividad de la pantalla y envía un informe al usuario y a un aliado dispuesto a ayudarlo en el proceso. Los participantes en el programa pueden permanecer en el anonimato, pero se recomienda a cada uno establecer una relación con un socio confiable y que se responsabilice por él.
“Matt dice en el programa muy claramente que si no estás dispuesto a revelar esto a otra persona, vas a fracasar. La mayoría de los hombres eligen a alguien en sus vidas con quien pueden compartir sus luchas, como un amigo, sacerdote o director espiritual, pero si no tienen a nadie a quien puedan preguntar pueden emparejarse con alguien de la comunidad en línea”, dijo Cope. Al leer los comentarios de los participantes en este programa pude comprobar la vigencia que tiene en el mundo actual el vivir una vida limpia. Me quedó más en evidencia que la felicidad es para los que saben darse a través del amor verdadero y agradecen la sexualidad como un don sagrado para el matrimonio.