Cartas al editor

Ten cuidado con lo que deseas

Si algo he aprendido durante esta pandemia y la cuarentena es que, sin lugar a dudas, como decía mi abuela, “Ten cuidado con lo que deseas”.

Y es que a finales del año pasado, en una reunión social después del día de mi cumpleaños (12 de diciembre) en las afueras de Tegucigalpa, específicamente en Santa Lucía, la noche del sábado 14 y en la madrugada del domingo 15, estábamos disfrutando de la bella vista hacia la capital Tegucigalpa y del frío de la época decembrina cuando de repente una lluvia de meteoritos nos asombró a los ahí presentes, yo fui el primero en darme cuenta del espectacular fenómeno y al ver el primer meteoro hice lo que corresponde: pedir un deseo (la verdad fueron como tres). Uno de ellos fue que quería ir a San Pedro Sula y pasar un mes y disfrutar de su clima caliente que a mí no me molesta pues ya viví ahí por casi una década y olvidarme de las corbatas y vestimenta formal para pasar a la vestimenta veraniega, es decir, shorts, camisas sport, lentes oscuros y zapatos tenis, tomar cervezas y piñas coladas bien frías.

El siguiente deseo lo pedí meses atrás, durante estaba en un supermercado pues ya no importa la fecha del año ni la hora en Tegucigalpa, la sobrepoblación es tal que siempre hay mucha aglomeración de gente en los mall, bancos, en fin, en todos lados.

Por ejemplo, el centro de la capital, a donde me gusta ir a misa a la catedral a las 6:30 AM, me quedaba impresionado de la gente que estaba en sus alrededores tan temprano.

El tercero está relacionado con lo que la mitad más uno de los hondureños anhelamos, y es que este gobierno termine ¡ya!

Bueno, mi abuela, que era una mujer muy sabia, tenía razón, pues llevo cuatro meses vistiendo informal que hasta extraño mis corbatitas, los supermercados y ahora los lugares que frecuentaba lucen vacíos de gente.

No fue culpa mía, ¡que conste!

Pero, definitivamente, sí debemos tener cuidado con lo que deseamos.