En “Un franciscano presidente” pronostiqué que Asfura, que se educó en el Instituto San Francisco de Comayagüela, sería candidato a la presidencia en este año, pero lo que sí es una pena fue el derroche de dinero con fondos públicos que en época de pandemia y desastres naturales mantuvo Oliva con la intención de levantar una imagen que no cuajó en el nacionalismo.
Segundo: “Encuestas de mal gusto”, en ese artículo manifesté que en nuestro país acostumbra difundirse las encuestas chabacanas, es decir, de mal gusto y hasta groseras con las que se pretende manipular a los electores, a los que estos encuestadores les ven la cara de “papos”. No es algo nuevo en nuestro país, pues esta mala costumbre data desde que volvimos al sistema democrático.
Advertimos que no había que dejarse sorprender por los medios de comunicación que como todos sabemos son especialistas en no decir la verdad y mentirle descaradamente a un auditorio por lo que se les va reduciendo diariamente pues han perdido la credibilidad. Que las encuestas son una chabacanada que es parte del circo mediático y de la triste realidad en que los mismos quieren manipular a los hondureños.La encuesta de boca de urna no debería ser legal pues se presta a que se venda al mejor postor.
Tercero: “Publicidad o Soborno”. En este artículo dije que en Honduras hay periodistas que han hecho a un lado su ética profesional a cambio de un puñado de dólares que ensucian su profesión y el apellido que heredaran a sus hijos, qué no informar correctamente a un pueblo sobre actos de corrupción es corrupción, que el ocultarle información al pueblo es una acción que daña la credibilidad en el periodismo y seriamente a la democracia. Honduras tocó fondo el pasado 14 de marzo, si se burlan de los votantes.