Muy probablemente la población del mundo entero se ha dado cuenta de lo que es capaz la naturaleza por efectos del cambio climático como resultado del tratamiento que la humanidad ha dado al bosque, permitiendo su destrucción. Tarea a revertir encomendada a la actual administración de gobierno de cada país, quienes tienen la responsabilidad de dictar políticas apropiadas que detengan la explotación irracional de los recursos forestales. ¿Por qué el bosque?
Quizá, porque es el único componente, capaz de mitigar el impacto de los fenómenos hidrometeorológicos.Honduras, por su estratégica ubicación geográfica, se considera de alta vulnerabilidad ante los fenómenos climáticos, pero también cuenta con una gran diversidad de especies con maderas preciosas, entre coníferas y latifoliadas, porque los bienes que estos generan son invaluables, tales como resinas, aceites, semillas, maderas, hojas, frutos, y no digamos los beneficios ambientales que de manera indirecta nos producen tales como moderar el clima, evitar la erosión de los suelos, reducir inundaciones, almacenar agua, reducir posibles deslizamientos y derrumbes, áreas de esparcimiento, hogar para la fauna silvestre, etc. Si el bosque nos da todo esto, ¿por qué no protegerlo?
El presente gobierno ya tiene casi un año, el tiempo suficiente para planificar, prepararse y esperar buenos resultados. No está de más que hagamos las siguientes interrogantes: ¿estamos preparados para enfrentar el próximo verano contra los incendios y las plagas forestales? ¿Hemos hecho ya una campaña preventiva contra las diferentes causas que los originan?
Hay convenios con las FF AA, la Policía Nacional, la Fiscalía del Ambiente, Copeco, ¿hemos establecido acuerdos con las municipalidades para trabajar en equipo? Si no lo están, ¿veremos de nuevo arder nuestros bosques? ¿Estamos llevando algo concreto para el fortalecimiento de acciones de protección del bosque ante la cumbre a celebrarse en Egipto?