No a muchas personas les gusta hablar de economía y finanzas, lo cual me parece razonable.
Provoca un temor reverencial el manejo de esa terminología: transacciones, porcentajes y abultadas cantidades, como el Presupuesto General de la República, que en 2019 será de L 272 mil millones. Generalmente, sólo los expertos abordan el tema, pero es de suma importancia informarse y saber de economía, porque el uso y destino de ese dinero público repercute en la calidad de vida de los nueve millones de hondureños. Entonces, hablemos de la economía de Honduras. Entre los productos que el país más exporta están las camisas (por las maquilas) y el café. Por otro lado, ¿sabía que uno de cada cinco dólares del PIB de Honduras proviene de las remesas? Es decir, sin el dinero de las llamadas remesas que envían a sus familias, la economía del país caería enormemente. O sea que las remesas son todavía mayores que la ayuda de países extranjeros –que es mucha. Y es por eso que muchos llaman héroes económicos a los catrachos que las envían. Pero el problema principal es que la brecha entre los pobres y ricos es demasiado grande. Mientras el Gobierno no se preocupe por los pobres, si continúa con funcionarios ineficientes y se deja manipular por los poderosos, todo seguirá igual. Pero, más importante, si los hondureños no se interesan por la economía, no pasará nada, simplemente pobreza en conocimiento y pobreza en el bolsillo. En cambio, si los nueve millones de hondureños comienzan a interesarse por hacer escrutinio sobre la eficacia y transparencia en la gestión pública, así como el buen uso y destino eficaz de los L 272 mil millones de presupuesto público, entonces sí pasará mucho..