En todo el mundo se realiza una exhaustiva investigación para encontrar variedades de frijol, arroz, maíz y café que sean resistentes a los efectos resultantes de la variabilidad climática que aqueja a nuestro planeta.
En Honduras existen algunas fundaciones e instituciones como la FHIA, el Centro Internacional de Agricultura Tropical (CIAT) y la Dirección de Ciencia y Tecnología Agropecuaria (Dicta) que trabajan arduamente en ese sentido.
Para tener una idea de la magnitud de esta realidad, el CIAT es un organismo de investigación que contribuye significativamente con iniciativas agrícolas locales importantes que buscan el mejoramiento de los cultivos alimenticios de primera necesidad. Desarrolla investigaciones fundamentales con el propósito de evitar pérdidas por sequía e inundaciones y así reducir el hambre en las principales zonas agrícolas del país. En la práctica se buscan opciones tecnológicas probadas en el campo donde se observa el comportamiento de las variedades ya mencionadas en el párrafo primero en eventos extremos de sequía y exceso de humedad. Se implementan servicios agroclimáticos como los boletines agroclimáticos confiables, el uso de datos históricos de predicción climática con el menor grado de incertidumbre posible.
Este tema es de gran importancia para nuestra agricultura debido a su utilización como un instrumento básico en la toma de decisiones para el sector agroalimentario hondureño, el uso conjunto de pronósticos climáticos es una estrategia valiosa de apoyo en la adopción de mejores prácticas agrícolas, permite que los agricultores accedan a información de mayor certidumbre sobre posibles variaciones del clima local y así conozcan cómo tales condiciones pueden afectar los cultivos.
El CIAT lidera el programa de investigación mundial sobre cambio climático, agricultura y seguridad alimentaria.
Estas fundaciones e instituciones están reescribiendo cómo articular la investigación en el mundo real y a beneficio de las poblaciones rurales más vulnerables..