El mundo está sufriendo el impacto del cambio climático como consecuencia al descuido y el maltrato que el ser humano ha mantenido con los bosques en general y a pesar de que nosotros contamos con un país de vocación forestal, con muchos profesionales en el tema forestal y ambiente, no contamos con un verdadero programa de Protección Forestal que garantice el buen manejo del bosque, reduzca los incendios y plagas forestales, etc.
Es triste aceptar que estamos perdiendo anualmente, alrededor de 40,000 hectáreas de bosques por no atacar las causas de los problemas anteriores y hasta admitiendo el cambio de uso del suelo para cultivos de café y de coca.
Es lamentable que a estas alturas, no nos demos cuenta del valor que representan nuestros bosques naturales con sus bienes y servicios ambientales y más bien estemos heredando miseria y conflictos a las generaciones futuras.
Este año, el verano acompañado por ondas de calor ha sido una demostración de lo que se nos viene por delante y tenemos que capitalizar los resultados obtenidos para emprender tempranamente, acciones de adaptación ante el cambio climático con programas serios porque no tenemos más recursos que nuestros bosques.
Alrededor de 3,000 incendios han ocurrido este año por falta de prevención y no se ignora que se han hecho enormes gastos para su combate, pero en forma descoordinada, reflejado en el área quemada un promedio de 71 hectáreas por incendio, dejando daños incuantificables con efectos invaluables e irrecuperables, sobre todo en el recurso agua que lamentaremos dentro de poco tiempo por el actual estado de nuestras cuencas hidrográficas.
La única opción viable y buscando mayor efectividad es aplicar una estrategia integral a través de las municipalidades para tener una mayor participación comunitaria en la protección de nuestros bosques.