Hay pues ideas innatas, ideas adventicias e ideas ficticias.
Todas ellas plantearán problemas.
Al admitir la existencia de ideas innatas se justifica el conocimiento a priori y el conocimiento matemático.
Entre esas ideas innatas está la idea de Dios. Y desde esa idea se pueden poner en relación las ideas adventicias con el mundo externo.
¿Por qué esas ideas refieren a lo que creemos que refieren?
¿Por qué, en contra del escepticismo y de la consideración meramente inmanente de los contenidos de conciencia, las ideas adventicias atañen al mundo?
Porque si la idea innata de Dios implica la existencia de Dios, por el argumento de San Anselmo, y en la idea de Dios descubrimos que éste no nos engaña, se sigue que nuestras ideas adventicias deben referir a cosas realmente existentes.
Que además lo hagan mejor o peor es algo que Descartes trata de explicar con su teoría de las ideas claras y distintas, una teoría que apenas he llegado a esbozar, puedo sospechar que hay muchas y variadas visiones sobre la pregunta inicial, considero pues.
Una cuchara siempre va a ser cuchara.
Y lo que pienses de la cuchara es tu visión subjetiva de la realidad objetiva.
Las cosas están en constante movimiento.
Si nuestra mente fuera capaz (no lo es ni lo será) de captar el movimiento de un quantum (oscilador de cierta frecuencia (física cuántica) veríamos la realidad como algo borroso si se quiere.
Las células cerebrales solo pueden captar hasta un cierto punto el movimiento de la naturaleza. La realidad tal como la conoces es una representación en la escala que nuestro cerebro puede asimilar.
Leer y estudiar la física cuántica (aclaro, no soy experto) es algo tremendamente maravilloso. La tierra es redonda y en avión se ve plana. “Pienso, luego existo”, “pienso, luego soy” de Descartes.