Tegucigalpa, Honduras.-En el primer día de 2026, la consejera presidenta del Consejo Nacional Electoral (CNE), Ana Paola Hall, hizo un llamado público a la reflexión nacional, exhortando a los hondureños y hondureñas a asumir un compromiso colectivo para reconstruir el tejido social y frenar los discursos que promueven la división y el conflicto en el país.
A través de un mensaje difundido en su cuenta de X este 1 de enero, Hall invitó a la ciudadanía a reflexionar sobre el deber cívico de fortalecer la convivencia democrática, subrayando que la polarización política y social representa uno de los principales riesgos para la estabilidad institucional y la paz social en Honduras.
“Hoy, primer día del año, invito a que reflexionemos sobre nuestro deber, como buenos hondureños y hondureñas, de reconstruir el tejido social y detener más actos de división y conflictos”, expresó la titular del órgano electoral, en un contexto marcado por tensiones políticas y un reciente proceso electoral.
Para reforzar su mensaje, Hall citó al escritor italiano Primo Levi, sobreviviente del Holocausto, quien advirtió que las mayores tragedias de la humanidad no comienzan con hechos extremos, sino con discursos de odio, intolerancia y división, normalizados progresivamente en la sociedad.
“No empezó con las cámaras de gas. No empezó con los hornos crematorios ni con los campos de concentración y exterminio. Comenzó con políticos dividiendo a la gente entre ‘nosotros’ y ‘ellos’”, recordó Hall, retomando las palabras de Levi como una advertencia histórica sobre los peligros de la deshumanización y la indiferencia social.
La consejera presidenta enfatizó que los discursos de confrontación, especialmente cuando se amplifican en plazas públicas y medios de comunicación, pueden erosionar los valores democráticos y debilitar la confianza entre ciudadanos e instituciones.
Asimismo, alertó sobre el riesgo de que la sociedad se vuelva insensible ante el lenguaje de odio, señalando que la normalización de la intolerancia conduce a la obediencia ciega y a la pérdida del pensamiento crítico, elementos que amenazan directamente la democracia.