Cartas al editor

Jesús y los Ángeles de la Guardia

Dos temas importantes para reflexionar en tiempos de pandemia. El primero relacionado con Jesús, a quien su padre, Dios creador del cielo y de la tierra no solo le autorizó perdonar nuestros pecados, sino que también le otorgó el don de sanar a los enfermos. La Biblia nos relata en Lucas 8:43-48 acontecimientos como el de aquella mujer que había tenido un flujo de sangre por doce años y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, sin que nadie pudiera curarla, ella se acercó a Jesús por detrás y tocó el borde de su manto, y al instante cesó el flujo de su sangre, Jesús preguntó: ¿Quién es el que me ha tocado? La mujer, que había pasado inadvertida, se acercó temblando, y cayendo delante de Él, declaró en presencia de todo el pueblo la razón por la cual lo había tocado, y cómo al instante había sido sanada. Y Jesús le dijo: “Hija, tu fe te ha sanado; vete en paz”. Efectivamente, Jesús sanó a muchas personas de una gran variedad de enfermedades, algo que vemos en diversos textos bíblicos que hablan sobre el poder sanador de Jesús. En estos tiempos de pandemia debemos reconocer y confiar que Dios es más grande que cualquier enfermedad, esa es una de las certezas que tenemos sus hijos. No ha habido ni jamás habrá una enfermedad o pandemia que sea más poderosa que nuestro Dios, eso nunca lo pongamos en duda. Por otro lado, como usted bien lo sabrá, el ángel de la guarda o ángel custodio existe pues Dios nos asigna un ángel protector a cada persona para que nos libre de todo mal, es decir, para que nos ayude a recorrer el camino de la vida. Claro que todo es cuestión de tener fe. La Biblia nos dice que hay siete arcángeles, aunque se mencionan más el nombre de sólo tres: Miguel (Apocalipsis 12:7-9), Gabriel (Lucas 1:11-20; 26-38) y Rafael (Tobit 12:6, 15). Para invocar a tu ángel de la guardia simplemente tenemos que decir: “Ángel de la guarda, mi dulce compañía, tú no me abandonas ni de noche ni de día”. Cuando nos sentimos solos, tristes o preocupados, nuestro Ángel Guardián está ahí. Siempre nos acompaña, nos cuida y nos protege. Que así sea. Amén.