La realidad que vive Honduras se ve reflejada en los últimos acontecimientos, pero me voy a enfocar en uno de los pilares más importantes para su desarrollo: la educación. Son muchas las quejas que se reciben sobre la educación virtual. Para comenzar uno de los primeros errores que puedo objetar, desde mi humilde perspectiva, es que bastantes profesores son personas mayores y están desactualizados en cuanto a tecnología, y no digo que sea culpa de ellos, pues el sistema no les ha brindado las capacitaciones pertinentes sobre el uso de las TIC. Antes incluso que las clases pasaran a la modalidad virtual, muchos profesores nunca habían implementado en su clase un proyector. En educación siempre debemos ir un paso adelante. También cabe recalcar que muchos profesores menores de cuarenta años tampoco saben manejar muy bien la tecnología, y si a esto le sumamos que al inicio de la crisis la Secretaría de Educación les exigía a los maestros pruebas para demostrar que estaban trabajando desde casa, como resultado tenemos niños y adolescentes que estaban frustrados por el exceso de tareas que los profesores les estaban dejando, la educación perdió mucha de su calidad y el aprendizaje se volvió tedioso, muchos padres de familia decidieron que sus hijos iban a repetir el año, sin embargo, no sucedió lo mismo para aquellos miles de estudiantes que con mucho sacrificio iban a sus centros de estudio y que no tienen en su casa el privilegio de contar con wifi; y que si eran estudiantes de nivel superior, no se podían conectar a Zoom, a Teams o a Skype. Otro asunto que se puede cuestionar de la educación superior es que al momento de implementar la modalidad virtual, indicar una única vía para realizar sus reuniones, de esto también se quejan mucho los estudiantes universitarios. Finalmente, los padres de los niños de las escuelas, los adolescentes en los colegios y los estudiantes universitarios, también tienen que entender que la educación por medio de una pantalla no es mala, pero que conlleva una gran responsabilidad y compromiso, no solo el profesor es parte del problema.