Si partimos del hecho que hasta esta fecha no se ha determinado aún cuál es el origen del covid-19 y que esta pandemia es inédita, podemos concluir por lógica que nadie es experto en este tema y que la misma OMS ha cometido graves errores para enfrentarla.
En ese sentido se emitieron grandes conjeturas, es decir, juicios y opiniones formadas a partir de indicios o datos incompletos o supuestos. Por ejemplo, el tema de desinfectar los zapatos o las llantas de los vehículos, ¿qué tiene que ver?, o usar doble mascarilla o no tocarse la cara, en fin, tantas especulaciones que vertieron los “expertos” que se basaron en sospechas de algo que nunca antes se había visto, entonces, todo lo que dicen hasta el día de hoy no son más que conjeturas.
El impacto de la pandemia no tiene precedentes y todos los gobiernos afrontaron desafíos para lidiar con una amenaza muy grave pero altamente impredecible para la vida de sus ciudadanos. Algunos gobiernos respondieron mejor que otros.
En el caso específico de Honduras han existido claras deficiencias en la toma de decisiones y actos de corrupción al más alto nivel que cometieron funcionarios y hasta diputados que se aprovecharon en la compra de dizque “hospitales”, mascarillas, ventiladores, etc.
Obviamente esto afectó directamente a la población más vulnerable y ocasionó más muertes que se pudieron haber evitado. Aun ahora que ya estamos en la etapa de la vacunación siguen falleciendo personas ya vacunadas porque se ha hecho de una forma descontrolada, por ejemplo, ¿sabía usted que antes de vacunarse no debe haber tomado alcohol por lo menos dos semanas antes de la primera dosis y abstenerse de beber hasta cuarenta y cinco días después?
Por último, las contradicciones de nuestro gobierno que por una lado promueve festivales y una entrega de identidades en desorden y, por otro, mantiene en el cargo a una ministra de Salud junto a subalternos incompetentes en el manejo de la pandemia. No es una conjetura, es un hecho comprobado e irrefutable.