Con todo lo que tenemos que hacer a diario, podemos sentir que el tiempo pasa demasiado rápido. Al igual que muchas otras madres y padres, a veces veo a mis hijas y no puedo creer lo rápido que están creciendo. El tiempo pasó volando.
Lo que está en mi mente durante esos momentos de reflexión es que debo aprovechar cada minuto, ya que el tiempo no se detiene. Cuando nos ponemos a decidir cómo utilizar nuestro tiempo, tenemos un millón de opciones a elegir. El camino está completamente abierto ya que, en cualquier momento, podemos elegir cualquier cosa.
El asunto es que, el hecho de tomar la decisión cierra el abanico de posibilidades y nos hace enfocarnos en una sola. El tiempo ha pasado y no podemos regresar. La clave es elegir sabiamente y hacer lo que es más importante.
El primer paso es decidir cómo quieres modificar tu horario y cuáles son tus prioridades. ¿Qué es lo más importante que te gustaría hacer? Cuando ya sepas en dónde enfocar tu tiempo, define cómo hacerlo. Tal vez quieras empezar a escribir, y la mejor forma de hacerlo en tu caso es por las noches cuando tienes más tiempo para ti. O tal vez desees inscribirte en un curso. ¿Qué tendría que cambiar en tu horario para tener el tiempo necesario? Da pasos pequeños. Si quieres empezar a escribir más, entonces puede ser que debas empezar con algo pequeño.
Tal vez tomar solo unos 15 minutos al día sea la mejor forma de progresar. Al incrementar gradualmente el tiempo que pasas escribiendo, será más fácil insertar el cambio en tu horario. Cuando empecé a escribir, apenas lograba un pequeño espacio para hacerlo. Sin embargo, he descubierto que, mientras más escribo, mi horario evoluciona para permitirme más tiempo para escribir artículos y ahora hasta un libro.
Al ir paso a paso y adaptar lentamente tu horario al cambio, tendrás mayores probabilidades de éxito y verás el tiempo como un recurso al que le podrás sacar el máximo provecho.